Es la primera dependencia de la AHS en Cuba que no radica en una ciudad cabecera. Es un intento loco, precipitado, fuera del plan anual y de los presupuestos, como todo lo que suele ocurrírsele a la explosividad de los de pocos años. Pero es algo muy bueno, y necesario. En un pueblo donde cuatro centros nocturnos con alcohol y reguetón constituyen prácticamente la única opción recreativa nocturna estable; tener gente con ganas y talento para generar otras maneras de disfrute es una suerte de agradecer y acompañar a toda costa.
Alexander Hernández Alonso, el coordinador de la célula floridana, y el resto de los 13 afiliados, llevan ya algunos meses sistematizando acciones: los de artes plásticas con sus murales tomando por asalto calles, aceras, parques y galerías; los de música sosteniendo cada viernes las peñas interactivas con house, disco y otros géneros "rayados" por sus Djs; todos juntos en los programas de la emisora de radio local, donde la creación joven comienza a marcar territorio.
Los chicos andan soñando en grande... ¡Hasta un evento nacional de música electrónica se ven haciendo de aquí a par de años!; y quién sabe si lo logren. Todos los grandes proyectos han empezado por alguien quererlos.
Uno les escucha los cuentos y recuerda los mismos inicios de la AHS acá en la cabecera provincial: con apenas dos locales y una breve salita expositiva en los altos de lo que llamábamos La Bolera, con poquísimos recursos y dependiendo del favor de todo el mundo.
Hoy los de Florida andan enredados en los trámites serios que lleva la materialización de su locura: local donde hacer nido, plan energético para asegurar la corriente que alumbre y mueva sus actividades, maromas económicas a falta del presupuesto que no les llegará hasta el 2015.
En todas estas batallas campales, para ser justos, han sido acompañados por la dirección municipal de Cultura y por el gobierno local; y de todas esperamos éxito feliz y pleno, para que la célula de la AHS floridana, la primera del país, sea mucho más que un patio remendado y un pedacito de oficina con baño.
A la larga, este parto cultural que hoy puja el municipio dará muchos más frutos que los sacrificios iníciales que demanda; y como han demostrado las fórmulas en la cabecera provincial, aportará a su territorio no únicamente ganancias espirituales sino hasta económicas.
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