Siempre que pensamos en el lado espinoso de la relación entre el gobierno de Estados Unidos y la Revolución Cubana, de inmediato miramos a los esfuerzos de los norteños para demoler el socialismo. La lista es larga: inoculación de virus, boicots económicos, chantajes políticos y atentados como el realizado un seis de octubre de 1976 al avión del vuelo CU-455.