02 Octubre 2026
Cuando me dijeron que iba a ver cine noruego, pensé, inevitablemente, en el frío. No porque conozca Noruega, sino porque desde Cuba una aprende a imaginarla a través de ciertas imágenes: la nieve, los fiordos, las montañas, la aurora boreal. Imágenes tan lejanas de nuestra experiencia cotidiana que, por momentos, parecen pertenecer a otro planeta.
