CAMAGÜEY.- Muchas han sido las dificultades del reciente verano cubano, harto conocidas por todos, sin embargo las variantes recreativas del Centro de Capacitación del Turismo en Camagüey (Formatur) dejó muy satisfechos a decenas de niños y jóvenes, al punto que ya se piensa repetir cada año.
Acompañado por Ileana Cervantes Alonso, directora de la escuela de la entidad aquí, visitamos algunas de las aulas convertidas temporalmente en receptoras de alegres colectivos, y a pesar de los frecuentes “apagones” eléctricos, porque aprovecharon la luz del día y si no era suficiente, se trasladaban a las abundantes áreas verdes del recinto, en la Avenida Mónaco sur.
Ella nos explicó un tanto asombrada que los cursos de verano, libre de costo, convocados desde el 18 de junio, se agotaron rápidamente.
Así culminaron en julio para niños de 6 a 11 años de edad clases interesantes como Pequeños grandes modales en la mesa, Bases del buen comportamiento en la mesa con dinámicas divertidas y educativas. Otras fueron Mini barmans en acción: viaje del sabor, con la creación de batidos de frutas (sin alcohol), y Aprende inglés, canta y juega.
Para adolescentes de 12 a 17 años impartieron Generación sabor: técnica y tradición en barra, conocieron las prácticas de un cantinero, desarrollando habilidades sociales; Senderismo ecológico en el Jardín Botánico de Camagüey, y Etiqueta juevenil: seguridad y elegancia en cada bocado, dominando la etiqueta y el lenguaje no verbal.
Con jóvenes de hasta 35 años conformaron Camagüey: un encuentro con el patromonio, sobre los secretos de la ciudad, caminando sus calles y dialogando con el arte; El arte de vender, herramientas para esta práctica con seguridad, cerrando más negocios y con más clientes como aliados; Tradición en cada plato, cultura del sabor, sobre recetas típicas camagüeyanas, técnicas culinarias tradicionales e historia y cultura gastronómica local.
Otras clases atractivas fueron Decoración juvenil, para crear en ambientes confortables, funcionales y atractivos; Marketing y redes sociales, para hacer contenidos, gestionar redes propias y destacar la marca personal; Maestría cantinera: Identidad, evolución y excelencia, sobre la rica historia de la Asocación de Cantineros de Cuba, y el manejo de las herramientas del bar para elevar la calidad de la atención al cliente.
Y en agosto, del 10 al 14, impartieron Protocolo y etiqueta: tu carta de presentación, para dominar esta práctica con seguridad y elegancia.
Algo muy novedoso es que en el Hotel Colón, de la cadena Islazul, unos 20 jóvenes recibieron un curso intensivo de idioma coreano hasta el 21 de agosto, que les permitieron conocer, además de esta lengua, aspectos interesantes de esa cultura asiática, muy popular en Cuba en los últimos tiempos, mediante la música, las telenovelas y los vídeo clips.
Comprobación en las aulas...
En los finales de julio pudimos apreciar la conclusión de varios cursos en una de las aulas, muy animada por niños, padres y hasta abuelos, tan embullados que el “apagón” sorpresivo no les hizo mella y siguieron con la alegría colectiva. Era una competencia de cocteles analcohólicos y presentación de platos elaborados por los alumnos.
Yoelvis casado Martínez es un niño de 10 años de la escuela primaria Conrado Benítez, que en el septiembre actual estudia en quinto grado. Una vecina la avisó a su abuela, ahora junto a él y su madre en Formatur, de la convocatoria en junio.
“Estoy -dice él- en los cursos de inglés y gastronomía, he aprendido mucho, mejoré la pronunciación del idioma, y en la cocina hago cosas mejor que antes... las limonadas me quedan mejor que antes, las preparo en casa para toda la familia, cuando termino de jugar en el barrio o de montar bicicleta”.
Luis Daniel es un inquieto pequeño de casi 5 años, que ante la insistencia de él y su familia lo incorporaron al programa docente. Ileana Delgado Cresto, su abuela, nos relata que la convocatoria la vieron en Face Boock y enseguida respondieron.
“Quisiéramos -afirma con mucha emoción- felicitar a quienes diseñaron e hicieron realidad estos cursos para el verano. Los niños han disfrutado plenamente de los talleres, como si fueran juegos, y han adquirido habilidades técnicas, compitieron con otros y formaron una gran familia.
“Luis Daniel está muy motivado en la elaboración de comidas, los modales en la mesa y la coctelería”, lo cual pudimos comprobar cuando vimos que no se despegaba de la mesa de elaboración, cuando incluso ya había terminado su exposición.
Se puede afirmar que por los resultados logrados en beneficio de la comunidad, estos programas de verano de Formatur en Camagüey vinieron para quedarse, porque refuerzan las ofertas veraniegas, combinando recreación y formación profesional para las nuevas generaciones.
