Supo por unas amistades en Taguasco, municipio de Sancti Spíritus, que allí tendría un buen sitio para trabajar, y allá se fue. El 16 de junio último comenzó con su piedra de esmeril y otros implementos y se posesionó de su nuevo lugar de labor. Al día siguiente la vida le cambió.
"Quise montar mi negocio, pero no tenía todas las condiciones creadas. Utilizaba unos espejuelos de acrílico y orejeras, no la careta de ese material porque no lo hay y tampoco tenía el peto de cuello".
La piedra de esmeril se fragmentó y fue a dar al rostro de Reidel. Tuvo una fractura de tipo LEFORT-II —muy compleja del maxilar—; la herida se ubica en línea media de la frente hasta el labio, le comprometió la mordida y por eso hubo que llevársela a su lugar y colocarle fijadores (conocidos en Medicina como arcos de Erick), los cuales ya se les retiraron. El cuerpo extraño le interesó la pared medial de la cavidad orbitaria izquierda y la base craneal anterior.
Como es de suponer, Reidel fue llevado al centro de Salud más cercano de Taguasco, a su policlínica, donde recibió los primeros auxilios y luego lo trasladaron hacia el hospital provincial de Sancti Spíritus, donde fue intervenido quirúrgicamente por especialistas en Neurocirugía y Máxilo Facial.
"En el momento del accidente no perdí el conocimiento, solo me acalambré, sentí rigidez y caía de lado, no me podía parar. Atiné a mirarme en el espejo para ver qué ocurría y aunque parezca raro no tenía dolor. Eso sí, sangré mucho y la hemoglobina me bajó a ocho. Resultó muy buena la atención, agradezco mucho a todos los que me tuvieron en sus manos. Hicieron lo correcto hasta ese momento, incluso, han llamado para saber de mí", opinó Reidel de los servicios recibidos en la vecina provincia.
"Como soy camagüeyano y mi familia vive aquí, en cuanto pudimos nos trasladamos hacia el hospital universitario Manuel Ascunce Domenech. Me ingresaron el día 21 de junio en la sala de Politraumatizados y traíamos el resumen de historia clínica, todo en orden. La dirección de aquel hospital y la de este entraron en contacto.
"El día 23 me trasladaron a la sala de Neurocirugía y fui muy bien atendido por todo el personal, bajo seguimiento y chequeos, hasta que decidieron operarme de nuevo".
En el hospital conversamos con el joven neurocirujano Dr. Lener de Jesús Alba Miranda, también especialista en Medicina General Integral (MGI) y con el Dr. Guillermo A. Queipo Caballero, especialista en Cirugía Máxilo Facial, responsabilizados como cirujanos principales en este caso. Ambos elogiaron el buen trabajo de emergencia realizado por los colegas de Sancti Spíritus.
"Cuando Reidel llegó teníamos la sospecha de que le quedaba parte de la piedra de esmeril dentro —dijo el Dr. Lener—, pero en estos casos hay que esperar por ciertas condiciones debido a la inflamación. Él traía el diagnóstico porque lo habían pasado por el Tomógrafo Axial Computadorizado (TAC) monocorte. Aquí le indicamos el TAC de 64 cortes y efectivamente, tenía alojado un pedazo de la piedra de alrededor de tres centímetros. Decidimos operarlo el 15 de julio. Le quedó una fístula —al comunicar el cerebro con las cavidades paranasales— que ya prácticamente no drena líquido cefalorraquídeo, o sea, casi está resuelta bajo tratamiento médico".
En esta historia, donde cabe señalar que Reidel continuará con su oficio, hay muchos nombres por mencionar. Marila Oliva Iglesias, su esposa, quisiera contar con todo el espacio del mundo para enumerar a cada una de las personas que en Taguasco y en Sancti Spíritus la hicieron sentir como familia. Esos que la acogieron a ella y a su suegro en sus hogares. Al personal de Salud de allá y de acá, en fin, el agradecimiento de tener a su esposo en casa disfrutando de María del Rosario, su bebita de un año y cuatro meses. "A todos ellos se lo debemos".
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