La opinión fue ofrecida hoy en entrevista para Adelante.cu por el Premio Nacional de Meteorología 2007 Roger E. Rivero Vega, en ocasión de celebrarse ayer en la Organización de Naciones Unidas (ONU) la Cumbre sobre el Clima convocada por Ban Ki-moon y en la que participaron alrededor de 140 jefes de Estado y de gobierno, líderes empresariales, financieros y de la sociedad civil.
Dijo el también vicepresidente de la Sociedad Internacional de Meteorología agrícola de que "si eventos como este con participantes que siempre han estado detrás de los grandes intereses financieros no se llevan a cabo y alcanzan consenso en la necesidad de ampliar las acciones de mitigación del cambio climático, la Conferencia de las Partes, no podrá por sí sola lograr acuerdos y compromisos internacionales para detener la catástrofe. Pienso que la iniciativa es muy valiosa pues eleva la discusión del cambio climático a una arena donde estos temas no habían sido debatidos públicamente".
"Podemos afirmar que en Cuba se ha estado combatiendo las consecuencias nocivas del cambio climático desde aún antes de que el fenómeno en sí mismo fuese reconocido a nivel internacional y se efectuase la Conferencia de Río en 1992 – a consecuencia de la cual se constituyó la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático".
El científico comentó que las experiencias vividas por una sociedad que avanzaba rápidamente hacia el Socialismo, especialmente durante la afectación por huracanes como Flora, intensas lluvias y sequía, como las de 1986-87 motivaron fuertemente los estudios e investigaciones de la comunidad científica nacional que condujeron a elaborar estrategias de largo alcance por parte de la más alta dirección de la Revolución Cubana, tal como el Instituto de Meteorología con su extensa red de estaciones y el Programa de Voluntad Hidráulica.
Sostuvo que Camagüey ha estado siempre en el grupo de vanguardia de esta lucha contra los fenómenos meteorológicos peligrosos al crear, desde comienzo de la década del 90, Sistemas de Vigilancia y Alerta Temprana de la sequía meteorológica, agrícola e hidrológica.
Durante la segunda mitad de esa década colectivos camagüeyanos se responsabilizaron con la elaboración de escenarios de cambios climáticos y la evaluación cuantitativa de sus impactos sobre ecosistemas naturales y la producción agrícola.
Subrayó el investigador auxiliar que este esfuerzo fue llevado aún más lejos todavía en el presente siglo dentro de la acción por elaborar la Primera y la Segunda Comunicación Nacional de la República de Cuba a la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático.
El estudioso dijo que uno de los resultados de este esfuerzo lo constituye la elaboración de tales libros así como el próximo lanzamiento en Octubre de la libro "Impacto del Cambio Climático y Medidas de Adaptación en Cuba".
Resulta significativo, añadió, que especialistas de nuestra provincia han formado ya en el extranjero más de 250 profesionales caribeños y latinoamericanos sobre estos complejos temas, gesto con el que Cuba cumple con sus principios de solidaridad internacional suministrándole a otros sus conocimientos y experiencias, adquiridos a través de decenas de años de intensos estudios y de lidiar contra los efectos perniciosos de las anomalías del tiempo y el clima.
Los enfoques de Rivero Vega tienen siempre una carga educativa, como en este caso, de señalar que las acciones para enfrentar el cambio climático son de dos grandes tipos diferentes: acciones de mitigación y de adaptación, la primera dirigida a reducir la magnitud del cambio climático.
"Esto significa reducir la emisión a la atmósfera de los llamados gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano, óxidos nitrosos y clorofluorocarbonos, entre otros) producidos cuando se queman combustibles fósiles (petróleo, gas natural y carbón de piedra) y también como resultado de algunas actividades de producción de alimentos y cambios en el uso de la tierra.
Mantuvo que los grandes países desarrollados son – en mucho – los mayores emisores de gases de efecto invernadero a la atmósfera y también los que más se oponen a tratados internacionales vinculantes, que permitan cambiar los patrones de vida capitalistas de emisiones gigantescas de estos gases para satisfacer necesidades en gran medida creadas por ellos mismos.
Pensemos como lo hizo Ban Ki-moon en la clausura de la Cumbre de que los compromisos que surgieron en la reunión se cumplan y sirvan de base para alcanzar un acuerdo universal de mitigación y adaptación al cambio climático en el 2015 en la reunión de Paris, acompañado de la determinación de los líderes mundiales de mantener la temperatura global en menos de dos grados centígrados, mediante la reducción de las emisiones de gases contaminantes, más el respaldo mostrado al Fondo Verde para el Clima, cuyo objetivo es contar con al menos 10 000 millones de dólares y la alianza que se estableció para beneficiar a 500 millones de agricultores en el mundo, facilitándoles la práctica de una agricultura ecológica.
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