Con tales ¿pruebas? Ramón, Gerardo, Antonio, René y Fernando, eran evidentes sus inocencias para tamaña acusación de ser espías y de poner en peligro la Seguridad Nacional USA, mas, si ellos asumieron con valentía que buscaban información en las filas contrarrevolucionarias que desde los Estados Unidos, agredían a Cuba con las bombas C-4 suministradas por los terroristas Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, a mercenarios extranjeros para ser detonadas en lugares turísticos y concurridos de esta Isla.

De la mata se caía la venganza: la Ross Lehtinen y Díaz Balart, acérrimos amigos de los "guerreros" de Miami y partidarios de sus "militares hazañas" contra la Isla... Esta vez sí, desde ese "país" aparte, que es Miami, gestarían y librarían una vendetta política que no pudieron alcanzar con el caso del niño Elián González, por la solidaridad internacional y el apoyo del pueblo estadounidense, ahora también decisivo para la liberación de Gerardo, Antonio y Ramón.

Y allí en la principal guarida terroristas donde capea por su irrespeto amenazante –hasta para el gobierno que lo patrocina- Posada Carriles, celebraron el manipulado proceso judicial que, de entrada, violó las quinta y sexta enmiendas constitucionales de los Estados Unidos: "(...) a nadie se le privará de la libertad sin el debido proceso legal (...), y (...) en toda causa criminal , el acusado gozará de ser juzgado rápidamente y en público por un jurado imparcial (...).

En la cuna de la mafia anticubana dilataron el juicio, sobornaron a periodistas, armaron un gran show propagandístico para presionar la opinión pública de Miami y el jurado "seleccionado" rechazó contundentes pruebas de los abogados de la defensa. Se ensañaron, con premeditación y alevosía "política", cargaron con pesadas e injustas condenas a René González y Fernando González, quienes cumplieron hasta el último día, pero faltan Gerardo Hernández, sentenciado con crueldad a dos condenas perpetuas y 15 años de privación de libertad, como si pudiera resucitar tres vidas para saldarlas. Ramón Labañino y Antonio Guerrero también, cuyas libertades dependerán de todos nosotros, del reclamo internacional que no puede acallarse ahora más que nunca.

Si ellos no descansan, si los versos y las mariposas de Antonio revolotean el universo sobre una sentida carga de colores patrios, y las caricaturas de Gerardo, sus mensajes, desde el confinamiento oscuro, logran soles de risas, amor indestructible y optimismo, cual los poemas íntimos de Ramón, ese gigante que no se rinde ni jamás será vencido...no podemos cansarnos nosotros, si gracias a esos cinco grandes sacrificios hacemos felices y seguros un presente-porvenir que solo estará completo cuando todos regresen a la Patria.

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