Junto a ese seleccionado, unos treinta atletas de diferentes edades conforman el “núcleo duro” de la pelota camagüeyana, en una inédita preselección de la cual emergerán los Toros de la 55 Serie Nacional. Pero antes deberán pasar muchas cosas; entre ellas, el segundo campeonato para menores de 23 años que mañana comenzará sus acciones en cuatro parques de la Isla.
Uno de ellos será el propio coloso de la Avenida 26 de Julio, un escenario con pocas celebraciones en sus anales recientes, pero que no por eso pierde su fama de buena plaza para el béisbol. El mérito se debe en buena medida a la afición lugareña, que cada calendario se empeña en colmarlo sin importar resultados ni malos pronósticos, con una constancia que comprometería hasta al equipo más impasible.
Un hecho así pesa todos los días en la agenda de Hernández y sus compañeros en el cuerpo de dirección de la escuadra tricolor. “Sabemos que en cierta medida el sub-23 será un adelanto de la próxima serie y para eso trabajamos”, me asegura mientras vigila los movimientos de sus receptores, uno de los principales motivos de preocupación para la campaña que se avecina.
“Los dos muchachos que convocamos están pasando el Servicio Militar y uno de ellos solo puede jugar los partidos que celebremos como home club. Además les falta experiencia, y aunque tienen talento, desempeñan una labor que exige mucho. Por eso optamos por Dariel Avilés como alternativa para custodiar el plato; lo tendremos en el jardín izquierdo pero también pudiera ponerse los arreos si las circunstancias lo exigen”.
Otra interrogante llega por cuenta del pitcheo, que ahora deberá ajustarse a una inédita estructura de subseries con cuatro partidos. Tal organigrama obliga a contar con cinco abridores, función para la cual han sido seleccionados Dariel Góngora, Lizander Hernández, Arbelio Quiroz, Carlos Pérez y Yosimar Cousin; Yasnier Rodríguez, Elián Rodríguez y Ángel Ramírez serán las puntas de lanza en el relevo intermedio, si bien –aclara Hernández– “pueden producirse cambios en el staff y las funciones de cada lanzador; incluso los dos cerradores, Yoan Fabré y Rolando Rodríguez, pudieran asumir otras tareas”.
La misma idea rige para el cuadro y las praderas, áreas en las que se repetirán los esquemas del año anterior (Segura, Bravo, Lames y Leyva, Luis González, Dairon y Blanco y Avilés), pero en las que se mantienen abiertas un amplio espectro de posibilidades.
“Somos conscientes de que este será un campeonato mucho más difícil que el pasado. Aquel era el primero y algunas provincias no se prepararon tan bien, pero ahora todo el mundo se ha puesto a fortalecer sus equipos, pues se sabe que en ellos están las bases de la serie nacional. Los muchachos también lo han interiorizado: lo que sean capaces de hacer será su aval para llegar a los Toros; eso es algo que vale tanto para ellos como para los que integran la reserva y los del resto de la preselección”.
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