El día que cortaron el árbol del aguacate descubrimos que llevaba años escondiéndonos algo.

Desde nuestro patio sólo veíamos las ramas. En temporada, los frutos colgaban sobre la tapia. Eran grandes, de pulpa espesa y olorosa.

Durante años pensamos que el generoso árbol del vecino seguiría allí siempre. Después empezó a secarse.

Primero fueron unas ramas. Luego otras. Hasta que quedó convertido en una amenaza para nuestro depósito de agua, para el cuarto de desahogo y para la propia pared divisoria.

Cuando la motosierra abrió el tronco, todos nos quedamos mirando. El centro no estaba. Donde debía haber madera había un hueco oscuro. Y dentro del hueco, agua.

Traigo una muestra porque me pareció un misterio este hueco con bordes irregulares y redondeados. No parece una grieta reciente. Eso suele ser compatible con una degradación lenta de la madera interior.

En cambio, el anillo exterior conserva un grosor considerable y se ve relativamente compacto. Parece que el árbol seguía en pie gracias a esa capa periférica mientras el corazón desaparecía poco a poco.

Nadie entendía cómo había podido sostener tanto peso estando vacío.

En esta foto, la luz que atraviesa el hueco y deja ver el fondo produce además una sensación extraña. El árbol ya no está ahí y, sin embargo, conserva su forma. El vacío ocupa el lugar donde antes hubo materia.

Buscando datos para entender qué pudo pasar descubrí algo nuevo. Nunca me había preguntado cómo se llama el árbol del aguacate. Y el resultado es un nombre poco conocido.

No es “aguacatero”. Se llama “palto” o “palta”. Su nombre científico es “Persea americana”, como mismo se le dice en México, su cuna.

Estamos hablando de uno de los primeros frutos de América en Europa. En casi toda España se le conoce como “aguacate”, excepto en Galicia, donde lo identifican como “abacateiro”.

Volviendo al patio de mi casa, ahora que lo pienso, el año pasado comimos los últimos aguacates.

Benditas sean entonces aquellas cosechas abundantes que nos hicieron creer que estaba más vivo que nunca.