CAMAGÜEY.- Hay voces que se escuchan y voces que se quedan. La de José Díaz Hernández es de esas que no solo se oyen, sino que enseñan, acompañan y transforman. Desde los estudios de Radio Florida hasta la dirección provincial del Instituto de Información y Comunicación Social en Camagüey, su trayectoria es un relato de constancia, amor por la palabra y una profunda vocación por compartir lo aprendido.

“Todo comenzó cuando apenas tenía 10 años, estaba en sexto grado y participé en la captación de programas como Mundo Infantil y Noche Juvenil de la radio de Florida. Bueno, siempre se me dio bien leer, porque de matemáticas ¡ni hablar de eso! Me seleccionaron en la emisora, gracias a Guillermo Montero, que era el director del programa. Y de ahí no paré seguí en la secundaria, en el preuniversitario e incluso durante el servicio militar en el año 1992, nunca me desvinculé de la radio.

“El 15 de agosto de 1992 empecé a trabajar oficialmente, pero siempre con el cartel de aficionado. De ahí comenzó la superación. Fui parte de la primera graduación de Licenciatura en Estudios Socioculturales de la provincia de Camagüey. Me preparé en todas las especialidades de la radio: locución, periodismo, producción. Después vinieron los diplomados de periodismo radiofónico y periodismo de televisión, todo a raíz de la Batalla de ideas, que fue un impulso enorme para la superación profesional en el país. La emisora municipal me dio la oportunidad de adquirir los conocimientos y después evaluarme, una experiencia muy grata. Seguí estudiando hasta graduarme en la Primera Maestría en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Camagüey, y te puedo decir que nunca he parado de estudiar”.

¿Cómo recibiste la noticia de que serías el nuevo director de la emisora? ¿Pensaste que el cargo te alejaría de tu verdadera pasión?

-"Cuando me propusieron ser director de la emisora, en el 2008, yo no quería soltar el micrófono, y no lo hice. Seguí vinculado a lo periodístico y artístico desde la dirección. Porque yo creo que uno tiene que predicar con el ejemplo para poder exigir. Pero lo que más disfrutaba era poder transmitirle a los demás lo que había aprendido de esos grandes maestros que tuve: periodistas como Humberto Guevara Esquivel y Francisco Sierra Ortega o Moraima Borges Mariscal que fue directora y me ayudó muchísimo.

"Pero no puedo olvidarme de alguien que trabajaba entre sombras y luces, en la cabina, y que fue tan importante como cualquier periodista o locutor: Herminia García Abreu, nuestra realizadora de sonidos, ya jubilada. A ella le debo mucho de mi formación en el medio. Me enseñó a escuchar, a entender que el silencio también habla y que cada efecto, cada música, tiene su razón de ser. Fue una etapa cumbre de mi vida personal y profesional"

En esta nueva etapa, al frente del Instituto de Información y Comunicación Social en Camagüey, ¿cómo ha sido el cambio?

"Ha sido un reto hermoso. Ahora no solo trabajamos con medios, sino también con la comunicación comunitaria y organizacional. Antes se les daba mucho peso a los medios, pero la comunicación va mucho más allá”.

Llevar la dirección y la locución es complicado, pero también imparte clases…

-"Otro reto más. Yo no sé si tengo esa vocación de educador, aunque vengo de una familia de maestros, pero los muchachos de ahora tienen una preparación increíble. Manejan ideas nuevas, tienen un conocimiento tremendo, y uno solo aporta un poquito de técnica. Ellos vienen con una energía y un deseo de prepararse que me recuerdan a mí cuando empecé.

“Yo no cambio el micrófono. Pero tampoco cambio la posibilidad de ayudar a alguien a encontrar su voz. Una voz bonita está bien, pero una voz que sabe comunicar esa es la que hace que las personas entiendan, comprendan, reflexionen. Y eso, al final, es lo que importa".