Según pronósticos la temporada no será muy activa y levemente inferior a la anterior ya que se espera que tengamos noticias de unas 20 perturbaciones tropicales de diferentes categorías. Y aunque se conoce de huracanes devastadores que se formaron en ciclos de poca actividad, ello no es la regla.
Como se sabe, para la época los ciclones comienzan a formarse en el Atlántico oriental avanzando hacia el arco de las Antillas para penetrar por el Caribe, el Golfo de México o subir hacia el Atlántico Norte. Esa trayectoria los coloca sobre la ruta de la isla de Cuba, cuya población posee una amplia cultura "ciclónica", y ha logrado perfeccionar con el tiempo y el uso de la ciencia exitosos modelos para protegerse de estos fenómenos naturales.
Como en temporadas anteriores, es preciso ahora con mayor cuidado atender el curso de los ríos, zanjas y canales y desobstrucción de los lugares de escurrimientos naturales, para evitar inundaciones, mientras que para las áreas costeras la vigilancia se centra en los movimientos de mar y estar atento a las orientaciones de la Defensa Civil.
Para este año las tormentas recibirán los nombres de Andrea, Barry, Chantal, Dorian, Erin, Fernand, Gabrielle, Humberto, Ingrid, Jerry, Karen, Lorenzo, Melissa, Néstor, Olga, Pablo, Rebekah, Sebastien, Tanya, Van y Wendy.
Esta costumbre de nombrar las perturbaciones ciclónicas tiene muchos años, En nuestra ciudad, por ejemplo, las crónicas recogen la destrucción e inundaciones que nos dejó el Cordonazo de San Francisco en 1844. Pues por lo general se asociaba el nombre con el santoral católico, aunque por la década de 1939 el uso era numerarlas, más un nombre, por ejemplo, Julia 2.
La Organización Meteorológica Mundial, tiene doce listas con nombres, donde modernamente mezclaron patronímicos femeninos y masculinos, que se repiten por tanto cada doce años, retirando de esa relación aquellos que causaron grandes desastres, como Flora, Hugo, Gustav, etc.
Ante el inicio de la temporada ciclónica el Instituto de Meteorología de Cuba, redobla su atención sobre el área de peligro, mientras el Estado alista sus recursos para la aplicación de las fases programadas para la protección del país. Esta es la época en que todos debemos estar alertas y nunca está de más revisar desagües y caños en nuestras viviendas, así como estar atentos a las orientaciones de la Defensa Civil.
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