LA HABANA.- Miembros de la Red de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) recomendaron que se demande, mediante los mecanismos legales correspondientes, a las navieras internacionales que dejaron varados en puertos del Caribe a miles de contenedores con destino al país.

Nuestro gobierno debía estimular, propiciar, coordinar o asesorar una demanda colectiva de las compañías cubanasperjudicadas (privadas y estatales) contra esas poderosas navieras que rompieron sus contratos, alegando cumplir regulaciones de un tercero que no estaba en ese acuerdo, opinó el Doctor en Ciencias Juan Triana.

Es imprescindible que ante hechos como estos el gobierno acompañe, coordine y actúe en defensa de los clientes afectados por tal incumplimiento, alegó en torno al debate suscitado en la Red de Economistas otro de sus miembros, apodado gutierrezurdanetaluis.

También académicos y especialistas como Vivian Antuñez y Arnel Narciso han sugerido actuar cuanto antes pues "pasa el tiempo y perdemos la oportunidad de reclamar el incumplimiento del contrato".

En el comercio internacional, el contenedor es un activo propiedad de la naviera (o de una empresa de leasing) y, por contrato, el consignatario o cargador se hace responsable de devolverlo en las mismas condiciones en que lo recibió; por ello, los daños estructurales, golpes, abolladuras, pérdida de puertas, contaminaciones, etcétera, suelen reclamarse al cargador a través de una póliza de seguro de contenedores o directamente mediante un cargo de la naviera.

El Ministerio de Transporte reseñó hace un año en su página web que el Convenio Internacional de Seguridad de Contenedores (CSC, por sus siglas en inglés) es un tratado internacional desarrollado bajo los auspicios de la Organización Marítima Internacional (OMI) y la Organización de Naciones Unidas; su objetivo es garantizar la seguridad en el manejo y transporte de contenedores mediante la estandarización de requisitos estructurales y de pruebas.

Medios internacionales de prensa informaron en junio pasado que la naviera francesa CMA CGM suspendió el transporte de cargas con destino a Cuba, como consecuencia de la aplicación de las más recientes medidas coercitivas de Estados Unidos.

Pero no fue la única empresa de transportación marítima que se sumó a cumplir la orden ejecutiva del imperio, pues también lo hizo la alemana Hapag-Lloyd.

Cuba y ambas navieras son signatarios de dos convenios (de la OMI) que regulan la responsabilidad al recibir un buque un contenedor a bordo, recordó en la Red de Economistas otro de sus miembros, Ernesto Camacho, y preguntó qué hemos hecho además de denunciar.

Sobre ese nuevo acto de guerra económica se refirió en julio, en el Séptimo Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su X Legislatura, Oscar Pérez-Oliva Fraga, vice primer ministro cubano y titular de Comercio Exterior e Inversión Extranjera.

Como si no bastara el cerco enérgico que se impone a nuestro país, dijo a los diputados, como si no fuera suficiente el genocidio que ya se comete y el castigo colectivo que se impone en todo el pueblo de Cuba, en estos momentos se trata de impedir el arribo a nuestro país de más de siete mil contenedores ubicados en diferentes puertos del Caribe, y que contienen mercancía lícitamente adquirida por Cuba con arreglo a las normas del comercio internacional.

Se trata de alimentos, medicamentos, paneles solares, equipos fotovoltaicos y otros insumos para mejorar el sistema eléctrico nacional, todos los cuales impactan directamente en la vida cotidiana de la población.

Según despachos noticiosos, la propia naviera francesa también ha dejado tirados en puertos colombianos cargas destinadas a Mariel, al igual que en el de Veracruz, México.

Asimismo se supo que CMA CGM cobró al ciento por ciento miles de euros por transportar desde España hasta la mayor de las Antillas esos medios, y ahora se niega a devolver el dinero a las empresas que durante años le estuvieron pagando por sus servicios marítimos.

Mas no se trata solo de carga no comercial destinada a familias cubanas, que estaban esperando por todas esas ayudas de sus familiares en España, y de mercancías de emprendedores privados, sino también para servicios o programas vitales del país, de lo cual no hablan los medios internacionales de comunicación.

A principios de agosto el Movimiento Estatal de Solidaridad con Cuba (MESC) condenó, en un comunicado, desde esa nación, el bloqueo de contenedores y encarecimiento de los fletes, en donativos con destino a Cuba.

Según conoció Prensa Latina (PL), a través del texto el MESC se refirió en particular a dos contenedores de ayuda humanitaria, uno de la coordinadora catalana de solidaridad Defensem Cuba y otro de la ONGD Sodepaz , enviados desde Cataluña y Madrid.

Al respecto, la mencionada organización denunció la retención injustificada de tales cargamentos por decisión de sendas compañías navieras internacionales, temerosas de las sanciones del gobierno de Estados Unidos.

Uno de los contenedores contiene colchones y otros bienes de primera necesidad destinados a las personas afectadas por el huracán Melissa en el oriente cubano.

El otro transporta 3,5 millones de jeringuillas y agujas hipodérmicas para el sistema público de salud de Santiago de Cuba.

Las organizaciones responsables del envío trabajan para conseguir la liberación inmediata de ambos contenedores y estudian las acciones legales oportunas ante los graves perjuicios ocasionados, informó entonces PL.

El Movimiento Estatal de Solidaridad con Cuba subrayó que no se trata de un caso aislado; "se suma a las crecientes dificultades que afronta la Isla para recibir mercancías esenciales".

Consideró que la actuación de determinadas navieras evidencia su colaboración con la aplicación extraterritorial del bloqueo, pese a que la propia legislación de la Unión Europea contempla mecanismos para proteger a las empresas europeas frente a las sanciones estadounidenses.

Como consecuencia, muchas operaciones se desvían a terceros países, aumentando los tiempos de transporte y encareciendo los fletes, con un impacto directo sobre el abastecimiento de Cuba, añadió la fuente.

El MESC denuncia que estas medidas afectan incluso a la ayuda humanitaria y a suministros sanitarios esenciales, perjudicando directamente a la población cubana; el bloqueo no solo pretende asfixiar la economía del país, sino también obstaculizar la solidaridad internacional entre los pueblos, reseñó PL.