WASHINGTON.- El presidente Donald Trump inauguró el miércoles en Dallas una convención del Comité Nacional Republicano (RNC), en la que prometió cinco mil dólares por adulto si gana las elecciones intermedias de Estados Unidos, pero no dijo cómo lo lograría.
Aunque en los comicios de mitad de mandato el nombre del presidente no aparece en la boleta, sí está claro que estos constituyen un referéndum sobre su gestión.
"Les pido que imaginen que mi nombre está en la boleta electoral", apuntó Trump al insistir en la necesidad de ese respaldo "solo una vez más, porque si perdemos, perderán su frontera. Perderán sus recortes de impuestos. Perderán su seguridad y protección. Perderán su riqueza".
Trump sorprendió con distribuir un "dividendo Trump" por el mencionado monto a cada adulto estadounidense si los republicanos conservan en noviembre su mayoría en las dos cámaras del Congreso (de Representantes y el Senado).
"Esta es mi promesa: si los republicanos ganan la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos, -ambas cámaras-, gracias a nuestro tremendo éxito económico... gracias a nuestra enorme fortaleza y éxito económico, otorgaré un dividendo de cinco mil dólares a cada ciudadano adulto de los Estados Unidos de América", afirmó.
Los republicanos esperan que la reunión de dos días (concluye este jueves) que tiene lugar a menos de dos meses de las elecciones intermedias, desencadene un entusiasmo de última hora.
Trump anunció que viajará a "cada una" de las contiendas decisivas para apuntalar la campaña de los candidatos de su partido a la Cámara de Representantes y el Senado en este ciclo electoral.
Según el gobernante "podemos ganar todas esas elecciones, pero voy a visitar cada uno de esos estados para apoyar a los candidatos a la Cámara (Baja) y al Senado", enfatizó.
Texas fue el primer estado en rediseñar el mapa electoral a favor de los republicanos, siguiendo los deseos de Trump. A esa iniciativa respondieron los demócratas con el rediseño de sus propios distritos, particularmente en California.
Para las elecciones intermedias del 3 de noviembre, los republicanos tratarán de retener el control de las dos cámaras del Congreso, en tanto, los demócratas -en un escenario políticamente polarizado y de votantes descontentos con el rumbo del país- pretenden retomar el dominio de al menos una de ellas, la Cámara de Representantes, aunque analistas opinan que también podrían agenciarse la Cámara Alta.