CAMAGÜEY.- Mucho tiempo después de haber estrechado su mano con Camagüey, Patch Adams volvió a hacerlo. Esta vez fue a través de una pantalla. Ya octogenario y con limitaciones para moverse, el médico-payaso más famoso del mundo intercambió de manera virtual con dos artistas de esta tierra, Denia “Florecita” Rodríguez y Adiel “Cebollita” Morales, interesados —como él— en la risa, el juego y el poder sanador de las relaciones humanas.

El intercambio formó parte de la más reciente visita al país de la Fundación Gesundheit, creada por Patch Adams y conocida por su trabajo de risa terapéutica en hospitales, zonas afectadas por desastres naturales y contextos de vulnerabilidad social. El encuentro dejó abierta la posibilidad de que el proyecto que fundó regrese a Cuba en diciembre próximo.

Florecita y Cebollita junto a payasos y voluntarios de distintos países durante las jornadas de la Fundación Gesundheit en hospitales habaneros.Florecita y Cebollita junto a payasos y voluntarios de distintos países durante las jornadas de la Fundación Gesundheit en hospitales habaneros.

El nombre de la fundación no es casual. Gesundheit es una palabra de origen alemán que en Estados Unidos se utiliza como expresión de buenos deseos cuando alguien estornuda, equivalente a decir “¡Salud!”. Para Patch Adams, ese gesto cotidiano resume la esencia de su proyecto: desear bienestar, crear vínculos y recordar que la medicina —y la vida— no pueden reducirse a procedimientos. Esa filosofía encontró eco en Camagüey desde su visita en 2008, cuando salió al encuentro de los damnificados por el huracán Paloma, aunque aquella vez Florecita y Cebollita cumplían misión en Venezuela.

Patch Adams en el momento de diálogo con Florecita.Patch Adams en el momento de diálogo con Florecita.

 

“Pudimos hablar con él, un momentico, a través de una laptop por Zoom. Está viejito, con dificultades para moverse, pero se mantiene muy interesado en lo que se hace. El contacto fue general, éramos muchos y todo el mundo quiso saludar a Patch Adams, decirle que estábamos contentos”, refirió Adiel.

Aunque Cebollita no lo mencione con palabras de reconocimiento, su presencia se hizo sentir de inmediato. Las fotos compartidas en redes muestran momentos tan sencillos como él pintando un globo que luego se convirtió en uno de los ojos de la guagua, y, con esa misma naturalidad, ganarse la atención y la empatía de todos los presentes. Su dominio del idioma —“yo machuco bastante el inglés. Soy graduado de la Escuela de Idiomas y me gusta, por eso no he dejado de hablarlo, de practicarlo”— le permitió comunicarse sin barreras, situándose, sin proponérselo, como un referente dentro del grupo. Enseguida, Florecita y Cebollita se convirtieron en una suerte de líderes, combinando juego, creatividad y sensibilidad para tender puentes entre culturas.

UNA EXPERIENCIA INTENSA EN HOSPITALES CUBANOS

La visita de la fundación, realizada en diciembre de 2025, incluyó recorridos por hospitales infantiles de La Habana, además de instituciones de salud y atención social en Artemisa y Mayabeque. El grupo estuvo integrado por voluntarios de varios países y por artistas cubanos.

“Siempre que visitan un país buscan payasos profesionales para trabajar juntos. Algo de nuestro evento Diagnóstico de Risas se vio en las redes, preguntaron por nosotros al doctor Eduardo Montoya Pérez, quien es sicólogo, ejerce en un hospital de Santiago de Cuba, y en su consulta hace como El Mago Pon. Así se dio el contacto”, explica.

Durante varios días compartieron acciones en el Hospital Pediátrico William Soler, el Juan Manuel Márquez, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, hogares de ancianos y un centro para personas con discapacidad intelectual, en un programa coordinado con el Ministerio de Salud Pública.

“Éramos ocho cubanos, catorce norteamericanos, un representante de Noruega, un francés que vive en La Habana hace doce años, una mexicana, un español, una italiana y una rusa. Profesionales del arte del payaso, solamente nosotros los de Cuba: Mantequilla (La Habana), Celeste (La Habana), Pon (Santiago de Cuba), Florecita y Cebollita (Camagüey)”, precisó.

Más allá del colorido y el juego, el énfasis estuvo en el concepto del payaso terapéutico, una práctica que, como explica Morales, no siempre coincide con el payaso escénico tradicional. “La nariz es la máscara más pequeña del mundo. En un hospital, cuando entras con una nariz, ya nadie te toma en serio, pero te abren el corazón. Eso tiene códigos, tiene una ética”.

PUERTAS ABIERTAS HACIA CAMAGÜEY

Uno de los resultados más alentadores de la experiencia fue la proyección de un posible regreso de la Fundación Gesundheit a Cuba a finales de este año, con la intención de ampliar su recorrido fuera de La Habana.

“Quieren volver en diciembre, pasar por Camagüey y también por zonas afectadas por el huracán Melissa en Santiago de Cuba y Holguín”, adelanta Cebollita.

Además, el grupo cubano quedó involucrado en un proyecto de promoción de la donación de órganos, para el cual ya se prevén intercambios virtuales y futuras coordinaciones.

El 2026 también comenzó con buenas noticias más cerca de casa. En enero, Florecita y Cebollita con el elenco completo del proyecto Tus Payasos participaron en la sexta edición de un festival comunitario en Nuevitas, organizado por la dirección municipal de Cultura.

“Nos sentíamos en deuda con ellos, porque habían venido antes a Camagüey por sus propios medios. Así que nos apretamos el cinto y nos fuimos en un camión”, recuerda.

Las presentaciones, realizadas en el malecón durante sábado y domingo, reunieron a numeroso público infantil y adulto. La respuesta fue tal que las autoridades locales propusieron la posibilidad de establecer una presencia más sistemática del dúo en la ciudad.

Foto: Yoel Benítez Fonseca/Adelante Foto: Yoel Benítez Fonseca/Adelante

TROPIEZOS QUE PERSISTEN

No todo, sin embargo, ha sido continuidad. En Camagüey, proyectos como Locos Matutinos, desarrollado en escuelas y comunidades, han debido detenerse por falta de recursos básicos, como el pago del audio.

“Nosotros no lo hacemos por lo comercial, lo hacemos por la subvención. Pero sin el equipo de audio no se puede salir. Hemos visitado 45 escuelas y nos quedan siete consejos populares por terminar”, explica Cebollita.

A ello se suma la exclusión del dúo de espacios tradicionales donde trabajaron durante quince años. “Eso duele un poco, pero no nos ha hecho falta para seguir trabajando. Nos gustaría que nos tuvieran en cuenta, que nos llamaran”, confiesa.

A pesar de las dificultades, Florecita y Cebollita no se detienen. Mantienen presentaciones en cumpleaños, entregas de regalos y actividades alternativas, y continúan creando nuevos materiales artísticos. Entre sus propuestas más recientes figura una canción infantil titulada Bodas de animales, donde el humor y el juego vuelven a ser protagonistas.

Entre encuentros virtuales con figuras emblemáticas de la risa terapéutica, plaza llena en Nuevitas y proyectos que esperan retomar impulso, el dúo camagüeyano comienza el año reafirmando una convicción que los ha acompañado siempre: la risa, cuando es honesta, también es un servicio público.