Ortiz Tirado no solo era una personalidad en el arte, sino que se le considera uno de los cirujanos de mayor prestigio en Iberoamérica, ginecólogo y ortopédico, especializado en cirugía reconstructiva, fue también Director General del Hospital Morelos en la ciudad de México.

Este artista además, con sus ingresos, construyó el Hospital Ortopédico Infantil de México, en el que se colocó una placa de bronce que dice: "Levanté con mi canto este templo para aliviar el dolor" y un agradecimiento al público de los distintos países donde cantó para financiarlo.

Ortiz Tirado fue el médico de cabecera de la famosa pintora mexicana Frida Kahlo, a quien realizó varias operaciones y además atendió a algunos presidentes de países centroamericanos.

En el sector de la medicina fue reconocido y condecorado por muchos países, entre ellos Cuba, que le entregó una medalla por su labor en pro de la humanidad doliente y en Buenos Aires existe un monumento levantado a su memoria mientras que, junto al también cantante mexicano José Mojica, comparte el mérito de ser los únicos artistas latinoamericanos a los que la compañía de grabaciones RCA Víctor les incluyó en su "Sello Rojo", o sea, cantantes de máxima popularidad, algo así como los modernos premios Grammy.


El 14 junio de 1932 aprovechando una gira a La Habana el artista dio la noticia de que también actuaría en la ciudad de Camagüey, donde tenía algunos amigos médicos con los que deseaba conversar. Tras la llegada el día 16 y luego de alojarse en el Hotel Plaza visitó el Colegio Médico así como algunas emisoras de radio y asistió a una recepción ofrecida por los socios de la Colonia Española.

Finalmente tuvo tiempo para reunirse con el Club Rotario, depositar flores ante la estatua del Mayor General Ignacio Agramonte y lo mejor de todo, un recorrido por el ruinoso Hospital General de nuestra ciudad.

Según las crónicas, su actuación en el Principal durante esa misma noche del jueves 16 fue a teatro lleno, por lo que cuando el cantante supo que fuera de la sala había quedado público sin poder entrar, anunció que volvería a cantar al siguiente día, pero a las cinco de la tarde, pues a las ocho de la noche embarcaría de regreso a La Habana.

El 17 en horas de la mañana, y a pesar del programa, volvió al hospital de la Colonia Española a interesarse por un caso de Osteomielitis que en la víspera había discutido con sus colegas camagüeyanos, sin que estos dieran esperanzas sobre los resultados de cualquier operación. Ortiz solicitó permiso para operar esa misma mañana al paciente, quien dio su consentimiento. Esa operación fue muy complicada y duró varias horas, pero resultó un éxito debido a la moderna técnica médica aplicada y que era en parte desconocida en nuestro país. Después, luego de cantar a las cinco de la tarde como había prometido, y con todas las puertas y ventanas del Principal abiertas, el artista se despidió de Camagüey.

En julio de ese mismo año el Colegio Médico de Camagüey propuso al Ayuntamiento se le nombrara Hijo Adoptivo de nuestra ciudad, cosa que se efectuó de inmediato, remitiéndole la documentación junto con una carta de agradecimiento a nombre del pueblo camagüeyano.

A partir de entonces y por muchos años Ortiz Tirado mantuvo correspondencia fluida con notables médicos camagüeyanos. En lo actual, todos los años, del 21 al 29 de enero se celebra en la ciudad de Álamos, un Festival Musical Artístico en su honor, que es uno de los más importantes de México y que reúne a más de cien mil personas llegadas desde diferentes países.

En esos festivales se menciona con frecuencia esa historia camagüeyana del artista como ejemplo de civismo ciudadano y su responsabilidad humana, aunque entre nosotros apenas se conoce a esta personalidad mexicana, hijo adoptivo por demás de la ciudad. Existe un curioso dato que señala una amistosa relación entre Ortiz Tirado y Beny Moré ya que, en 1946, estando el músico cubano en aquel país se casó con la mexicana Juana Margarita Bocanegra Durán, quien era enfermera y a la vez auxiliar general de Ortiz Tirado, por lo que esas relaciones se mantuvieron de manera muy familiar. De esa boda fue padrino Miguel Aceves Mejías, amigo personal del insigne médico.

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