• Sábado del Libro: Historia de la lealtad de Panchito Gómez Toro

    Un libro esencial, que enseña a nuestros jóvenes los valores extraordinarios que se deben seguir, sin imponérsele con retóricas o con métodos de un didactismo pacato es, sin dudas, el titulado Panchito Gómez Toro lealtad probada del investigador Abelardo H. Padrón Valdés.

  • Camagüey rindió tributo a los caídos

    En una mañana lluviosa que vaticinaba una jornada cargada de lágrimas y sentimientos, este 7 de diciembre parte del pueblo agramontino y autoridades de la provincia rindieron homenaje a sus héroes en una peregrinación desde la Plaza Maceo hasta el Panteón de los Caídos por la Defensa, en el Cementerio General de Camagüey.

  • Cada 7 de diciembre Cuba rinde homenaje a sus héroes

    El 7 de diciembre de 1896 cayó en combate en Punta Brava el Lugarteniente General Antonio Maceo, y junto a él su ayudante Panchito Gómez Toro, cuando ya había culminado la invasión del Ejército Libertador que llevó la guerra desde Oriente hasta los confines de Pinar del Río, derrotando a su paso cuantas fuerzas hispanas se le opusieron y burlando las trochas con que España pensaba evitar su avance.

  • Panchito Gómez Toro: su paso por la historia

    El 11 de marzo de 1876 nació el cuarto de hijo del Generalísimo Máximo Gómez en la extensa sabana de La Reforma, actual provincia espirituana, donde su inseparable compañera, Bernarda Toro, se refugiaba de la persecución que las tropas españolas mantenían contra los campamentos, hospitales o prefecturas de los cubanos en armas.

  • Mártires internacionalistas, en la memoria de Camagüey (+Fotos)

    Este siete de diciembre los habitantes de Camagüey recordaron el aniversario 123 de la caída en combate del Titán de Bronce, Antonio Maceo Grajales, junto a su ayudante Panchito Gómez Toro, y los treinta años de la Operación Tributo, destinada a homenajear a todos los héroes internacionalistas fallecidos en el cumplimiento de su deber.

  • Jóvenes como tú

    Esa mañana de diciembre la vivíamos con el desenfado y la ligereza de unos niños que veían la gloria en la caminata y una jornada menos de clases. Íbamos a donde otros niños. Íbamos por otros niños. Y entonces no entendíamos. Por ingratos. Pues cuando sus años casi ni alcanzaban ya ellos “jugaban” a ponerse pantalones largos, y a pelear “a las verdades”. Les bastaron.