"Mis amistades decían que yo me había vuelto loco: ¡esto era una marabucera tremenda! Los comienzos en lugares así, donde hay que empezar de cero, son muy duros. Al principio ni mi mujer estaba motivada. Pero en la medida que las cosas funcionaron la gente empezó a creer en El Renacer", comentó este guajiro "tardío", que a sus 45 años sigue ávido de estudios en pos de mejoras productivas.

Andrés + André = vacas gordas

¿Cómo podría imaginar Andrés que un científico francés, medio tocayo suyo, André Voisin, lo ayudaría tanto a engordar toros, búfalos y hacer que unas vacas bien normalitas no bajen de ocho litros de leche todos los días del año, llueva o no llueva? Sin dudas, la capacitación es la mejor inversión para cualquier ganadero.

"No quería meterme en el monte a perder salud, dinero y tiempo, por eso busqué ayuda especializada, y me apoyaron mucho en la Estación de Pastos y Forrajes, la subdelegación provincial de ganadería de la Agricultura y el Laboratorio de Suelos. Me enseñaron que antes de meterme en la producción tenía que aprender a organizarla, y me explicaron que no obtendría ni carne ni leche con lo que quedó aquí después del marabú: caguazo, espartillo... Entonces, lo primero era sembrar comida y hacer cuartones para tener comida en los períodos secos, y eso fue lo que hice".

Más de 30 plantas de aguacates, 100 de guayabas y 60 de mangos crecen en solo 2,5 hectáreas.Más de 30 plantas de aguacates, 100 de guayabas y 60 de mangos crecen en solo 2,5 hectáreas.Los hombres de ciencia le mostraron los pormenores de la rotación racional de las reses en los potreros, creada por Voisin. "Me aconsejaron dividir la tierra para sacar el mejor provecho. Dediqué cuatro hectáreas para el pastoreo, cuatro para forraje y el resto para frutales, las instalaciones para los animales y mi vivienda.

"Como las cercas tradicionales son más caras, apliqué la ciencia para construir los cuartones. Recuperé una cerca eléctrica y con un solo pelo de alambre liso hice 34 cuartones de 30 metros de largo por 30 de ancho. Pedí un crédito al Banco y allí cebé los primeros 15 toros, que no salieron tan bien porque no tenía todas las condiciones creadas. Por eso me esforcé por sembrar pastos y forrajes. Poco a poco hice un banco de proteínas con morera, titonia, leucaena y moringa, además sembré tres variedades de caña y tres de king grass.

"Entonces, tuve exceso de comida, y aproveché y lo vendí, ahora mismo estoy vendiendo caña. Gracias a ese sobrante, cebé dos veces búfalos. La primera vez fueron 25; los cogí con un peso promedio de 174 kilogramos y salieron con más de 421, y en cuanto pueda vuelvo a cebar", y esta vez la explicación de Andrés la acentuó una palmada, que dejó claro su espíritu emprendedor.

La gordura más agradecida por Andrés es la de sus vacas, célebres por rendimientos que parecen obra de hechicería en una provincia con un promedio inferior a los cinco litros por vaca. Sin embargo, dice el "mago" que el único truco son la inteligencia y la entrega. "Compré 10 novillas comunes (sus vacas actuales), las que pudo adquirir cualquiera. ¿Por qué rinden más? Porque todos los días comen en un potrero donde hace 34 días no pasta ningún animal, ¡es como llegar a un bufet todos los días! Las vacas son como nosotros, no nos gusta comernos un congrí de ayer aunque esté bueno. Hay potreros donde sembré pangola, otros con brachiaria, mulato II combinada con bermuda, tengo king grass CT-115, que es el de pastoreo. ¡Ah! Las vacas se recogen a las 7:00 pm y van para naves con suficiente agua y comida durante toda la noche.

"Lo otro para lograr buena leche es cumplir con las rutinas del ordeño: hacer el despunte, el lavado de la ubre y secado de las ubres; tener el colador con el filtro, agua en abundancia y fregar los útiles con detergente y cloro. Ahora estoy saliendo a 2,52 o 2,53 pesos por litro, y nunca he estado por debajo de $ 2,51".

Multiplica y vencerás

La frase de "divide y vencerás", cuya autoría se debate entre políticos encumbrados como Julio César o Maquiavelo, sería como reza el subtítulo de esta entrevista si alguno de ellos hubiera conocido a Andrés, que le ganó la "guerra" al marabú, y no detiene la suma de victorias gracias a la multiplicación de producciones cuando las pocas hectáreas se negaron a continuar con los incrementos.

"Necesito que me aumenten las tierras, aunque sea cuatro hectáreas, con eso duplico la producción de leche. Ahora mismo estoy forzado a vender 14 novillas nacidas aquí por falta de tierras, si no las dejaba para vacas. Hice la solicitud hace más de un año para ver si del autoconsumo de la Central de Trabajadores de Cuba en la provincia, que está aquí al lado, me dan cuatro hectáreas en usufructo, y nada todavía.

"Pero no me voy a detener. Al principio yo era un "loco" con un poco de gallinas, dos puercos y 15 toros. Hoy todo el huevo y la carne de ave que consumo lo saco de aquí mismo, y ya no hay solo pollos, sino patos, guanajos, guineos.

"Como tenía yerba en abundancia traje conejos, tengo cuatro variedades y he hecho varias ventas. Aquellos dos puercos fueron el inicio de una cochiquera con capacidad para 40 cerdos, y para ellos construí un deshidratador para utilizar desechos de cosechas y desperdicios de pescado; todo para abaratar el alimento. Y ahora, junto a mi hijo, estoy criando caballos de raza quarter horse. Hay que invertir en todo lo posible", me comentó con humildad genuina.

¿Quién dice al ver este hombre campechano, guajiro a fuerza de maña, que es un productor de referencia en Cuba, que gracias a sus logros conoció al Comandante en Jefe, interesado en los cultivos proteicos?

"Estoy en el proyecto de Bases Ambientales para la Sostenibilidad Alimentaria Local. Sigo capacitándome. Ahora sé cómo aminorar los efectos adversos del clima en mi finca, y también cierro los ciclos. Por ejemplo, con molino de viento riego el banco de proteínas animal del que se alimentan los cerdos, y las heces de ellos las usa el biogás con el que cocino en la casa".

Además de los tres trabajadores de la finca, cinco más laboran en la minindustria.Además de los tres trabajadores de la finca, cinco más laboran en la minindustria.Andrés, incansable, aceptó de buena gana la instalación de la minindustria de la Cooperativa de Crédito y Comercio 26 de Julio. "La falta de terreno me limita la ceba y la producción de leche, pero uno tiene que buscar maneras de crecer. Por eso me sumé al montaje de esta pequeña industria, que alivia a campesinos con pérdidas en cultivos como el ají, la guayaba o el tomate. Ayer mismo nos llamaron de la finca de semillas de Jimaguayú porque tienen exceso de ají pimiento.

"Claro, montar esto no fue cosa de un día: reparamos una caldera vieja y un tacho deteriorado; hicimos una despulpadora criolla y una selladora de nylon, y echamos a andar. No nos encasillamos, hacemos de todo: encurtido, sirope de frutas, mermelada, puré, sofrito".

La aplicación de la ciencia, el invertir en la propia finca y el trabajo arduo dejaron a Andrés y su familia sin vacaciones por cinco años, pero el renacer de la tierra valió la pena. Lo atestigua el entorno alrededor del único árbol sobreviviente de aquellos tiempos donde todo era marabú, un frondoso mango. Bajo esa sombra conversé con este polifacético productor, y por más de esa hora de plática hubo una luz más cálida y cómoda que la del sol: la de la humildad de la gente grande.

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