CAMAGÜEY.- Si mañana hubiese un accidente masivo en Camagüey probablemente la sangre no estaría ahí “escuchando la conversación”. Claro está, aparecería. La que ya se encuentra en hospitales para otro destino, sería utilizada en este fin y muchos camagüeyanos estarían al día siguiente en las puertas del Banco de Sangre haciendo cola para poner el brazo como ha pasado en otras ocasiones. No obstante, representa una alarma.

Preocupante también resulta cuando no aparece para casos particulares. Aquellos que padecen alguna enfermedad y la necesiten regularmente. Sí, esos que vemos en Facebook o un estado en WhatsApp, pagando “lo que pidan” por una bolsa de sangre.

“Una estuvo ahí, en una sala de hospital viendo como se deterioraban los pacientes, que son amigos, familiares, gente que conoces allí y ya se vuelven familia también. Y no soy capaz de juzgar a quienes pagan por bolsas de sangre. He oído diversos precios. En nuestro caso particular el pago nunca fue con dinero, solo con amor que se tradujo en transporte para llevar a los donantes al banco porque se encuentra muy lejos del centro de la ciudad y merienda para romper el ayuno porque en el lugar ya no es tan buena como antes. Nos dolió el bolsillo, pero es lo mínimo que podíamos hacer”, explicó Evelyn Queipo Balbuena, cuya madre cursó una enfermedad que requería transfusiones de sangre constantemente.

Lo cierto es que hoy existe una tendencia a la disminución de donantes voluntarios dejando un vacío que está siendo llenado de la peor manera. A esto se une que la mayoría de donaciones hoy se realizan de forma dirigida: llegas al banco, brindas los datos de la persona para la que donas y luego de comprobar el cumplimiento de los requisitos se realiza el procedimiento.

Esta tendencia se traduce en números que quizás cuando se lean no pesen tanto. En 2025 el Programa de Sangre debía cumplir con 14 400 litros, de los cuales solo entregó 11552 lo que representa el 80.2% y solo el 2.2 % de la población camagüeyana se mantienen como donantes activos. Pero esto no es un plan más y no representan números vacíos o fríos. Se trata de vidas, de servicios de asistencia médica, de alivio ante tensiones familiares provocadas por la búsqueda continua de donantes y de (des)confianza en el sistema de salud cubano. La mala gestión de la sangre se hace notable en el territorio, se ceden espacios y se necesitan soluciones urgentes.

INCERTIDUMBRES EN LA SALA

Evelyn Queipo Balbuena nos contó una historia que está muy ligada a la Sala de Hematología del Hospital Clínico Quirúrgico Amalia Simoni y al Banco Provincial de Sangre en Camagüey. Es la suya y la de su madre. Lo hace desde el conocimiento, la empatía e incluso la inseguridad que genera la búsqueda constante de donantes.

“Mi mamá padeció síndrome mielodisplásico. Su médula no producía suficientes plaquetas y últimamente, tampoco lo regular de glóbulos rojos. Aunque su medulograma en el 2024 dio negativo para leucemia, el tratamiento que tuvo era agresivo, quimioterapia.

“Su enfermedad cursó con mucha inestabilidad. Por ejemplo, cuando tuvo las plaquetas en 0, debía ponerse cuatro unidades. Eso implicaba a cuatro donantes porque mi mamá era de baja estatura y delgadita a consecuencia de la enfermedad. Un hombre alto y grueso puede llegar a necesitar diez o doce unidades. En estos casos debía ponerse esas transfusiones de plaquetas durante tres o más días seguidos según indicaba el médico de cabecera. Eso es casi imposible de lograr. No había manera de conseguir cuatro donantes por día, porque a veces lo lográbamos y cuando pasaban la entrevista tenían algún factor que les impedía donar.

“Por eso, el acceso a la sangre fue muy difícil; aunque mentiría si digo que siempre tuvimos que buscar donantes. A veces existió la disponibilidad y agradecemos al personal de la sala de Hematología y del departamento de transfusiones del Hospital Amalia Simoni.

“También consideramos una familia a los trabajadores del banco de sangre. Estuvimos año y medio yendo allí con familiares, amigos, vecinos, conocidos y voluntarios, y creo que tener siempre una sonrisa y un trato amable con las personas, hizo posible el milagro de tener la sangre a mano. Pero en una sala de Hematología se ven cosas muy duras. Gente de municipio que no tiene manera de recibir la sangre porque en el hospital la mayoría de las veces no hay, y no existe una infraestructura adecuada para transportarla desde los municipios, donde los pacientes sí tienen amigos, parientes y vecinos dispuestos a donar”.

SIN APOYO NO HAY BRAZOS

Las donaciones de sangre en Cuba se realizan atendiendo a la voluntariedad de las personas y coordinado por los Comité de Defensa de la Revolución (CDR) y los consultorios médicos. Pero lo cierto es que hoy estas estructuras del barrio se encuentran deterioradas y han perdido el protagonismo social que antes tenían. La lógica indica entonces que el Programa de Sangre en la provincia siga la misma ruta de decadencia.

El Banco pide ayuda de todos en la provincia, pero al final no desencadena en acciones concretas y las donaciones voluntarias representan las menos en el total. Y es que se necesita el trabajo integrado para “echar a andar un carro” o mejor dicho un programa, que hace algún tiempo trabaja con dificultad.

“Aquí afectó mucho que en el 2024 escasearon las bolsas. Hubo un momento que, aunque usted quisiera donar, había que decirle que no. No las teníamos y resultan muy necesarias para el proceso de separación de los diferentes hemocomponentes de la sangre. Eso desmovilizó a muchas personas y el sistema de gestión comenzó a flaquear. Estoy seguro que todavía hay quien piensa que no se obtiene más sangre porque no tenemos bolsas. Pero el año pasado no faltaron para respaldar el programa y el plan propuesto”, explicó Reinaldo Pons, hematólogo y director del Banco Provincial de Sangre en Camagüey.

A esto sumamos los diferentes virus que afectaron al país, sobre todo a finales de año, y que imposibilitó las donaciones de varias personas debido a la enfermedad. “Por ejemplo, el chikungunya nos ponía frente a la interrogante de ¿cuánto tiempo de recuperación necesitan las personas? Hay algunas que continúan con dolores por meses y no se sienten en condiciones de donar. Lo primero es que el donante se sienta bien por lo que cada uno tiene su propio tiempo. Los meses de noviembre y diciembre fueron muy complicados para el Banco por esta situación”.

Estas limitantes son reales, pero no las únicas que influyen en que actualmente el Programa de Sangre en la provincia enfrente un momento crítico. La falta de planificación, la poca atención por parte de todos los factores o el desconocimiento acerca del proceso y sus requerimientos, sobre todo en los más jóvenes, constituyen problemáticas que no encuentran una solución concreta.

Los trabajadores del Banco sienten impotencia al no tener suficientes “brazos” para hacer su trabajo cada día. “En los consultorios no saben el potencial de donantes y captar a personas con más de 40 años no es factible cuando hay muchos jóvenes que ni siquiera conocen el procedimiento. No existe una planificación de los policlínicos y consultorios con el Programa. A veces llegamos a una comunidad en alguna salida “planeada” y el personal de salud ni lo sabe”, comenta la jefa de Donaciones en la provincia.

Así también lo confirma la directora del Banco Municipal de Florida, quien asegura que hace unos años en su municipio existía una prioridad con el Programa y se reunían con todos los factores para trazar estrategias de trabajo. Su preocupación crece por la población envejecida de donantes y el trabajo ineficiente de consultorios en la identificación.

Al final resulta irresponsable realizar alguna salida supuestamente planificada para regresar con dos, tres o ninguna donación como ya ha ocurrido. De igual forma, no potenciar las donaciones en lugares estratégicos como las Universidades o las empresas, y cuando se realizan retornar a la institución con cifras risibles menores a diez bolsas. No existe el trabajo en equipo, no se toca las puertas de posibles donantes y pareciera que a pocos le importa. Algo queda claro: el Banco no puede solo.

LAS DISTANCIAS DE LA SANGRE

En una cotidianidad cada día más difícil para todos los cubanos, a veces no solo se trata de voluntad y humanismo, sino de restricciones reales como la del transporte. Actualmente, si quieres donar para algún familiar, amigo o conocido, quizás debas esperar a que los mismos que enfrentan la enfermedad paguen al menos este servicio, y no como reembolso por el gesto, sino porque llegar al Banco Provincial de Sangre representa un gasto importante de dinero, uno que no todos los bolsillos pueden soportar. De alguna forma siempre afecta la economía de las familias, y aunque la sangre no sea “comprada” es como si se añadieran costos adicionales a la misma.

Tener cerrados entonces puntos claves de extracción como el del Hospital Manuel Ascunse Domenech, el del Hospital Amalia Simoni o el ubicado en el Reparto Previsora, representa una gran pérdida. Ya sea por falta de recursos humanos o condiciones de infraestructura, recuperarlos debe ser una urgencia para el sistema de salud en la provincia.

Aunque estos lugares no procesen la sangre y de todos modos se debe trasladar hacia el Banco, sería ideal facilitar el servicio a familiares de personas que se encuentren hospitalizadas y no añadirles la carga de viajar a un lugar tan lejano a poner el brazo para los suyos.

Pero el transporte no solo limita en la individualidad, sino a nivel institucional. La provincia cuenta con el Banco Provincial y cuatro municipales, en Florida, Santa Cruz, Nuevitas y Guáimaro que sí producen algunos hemoderivados para respaldar los servicios en los hospitales del territorio, además de varios puntos de extracción certificados en empresas, instituciones y consultorios médicos.

No obstante, en Camagüey se producen otros hemoderivados. La sangre, en no pocas ocasiones, tiene que llegar al Banco Provincial. Entonces, ¿cómo lo hace? “Para distancias cortas la trasladamos en cavas con una cadena de frío adecuada. Si no se logra procesar antes de las seis horas empieza a autoconsumirse y los factores de la coagulación desaparecen. Lamentablemente, sí hemos perdido sangre de esta forma. Hay que entender, por ejemplo, que entre las funciones de las ambulancias se encuentra la de trasladar hemoderivados”, refirió el doctor Pons.

Así mismo ocurre con el plasma que se destina a la industria farmacéutica para la producción de medicamentos nacionales como el interferón que también es exportable. Este componente plasmático debe trasladarse hacia La Habana en carros refrigerados, pero hoy, las neveras del Banco Provincial de Sangre permanecen llenas, porque desde junio no se recoge. ¿Qué se hará cuando no quede espacio para seguir almacenando?

Foto: Igmar González de la Cruz/AdelanteFoto: Igmar González de la Cruz/Adelante

SI NO SE CONOCE NO SE DONA

Históricamente han existido muchos mitos en torno a las donaciones de sangre. Por ejemplo: “si se dona una vez ya estás condenado a hacerlo para siempre”. Aparece el miedo y simplemente se prefiere no hacerlo.

Sobre el tiempo de recuperación, el doctor Pons aclara que la médula ósea lo hace en 90 días. “Sin embargo, yo recomendaría que se tuviera un mes de reposo, y entonces, donar cada 120 días sería lo ideal. No es aconsejable que se done cuatro veces al año. Se puede hacer así durante algún tiempo, pero no por muchos años. Si usted dona como proponemos a los diferentes destacamentos, dos veces al año, no tiene ningún peligro”.

Los tatuajes no representan una limitante para donar sangre, hay médicos que sugieren hacerlo a los cuatro meses de realizado, desmontando así uno de los mitos en torno al procedimiento.Los tatuajes no representan una limitante para donar sangre, hay médicos que sugieren hacerlo a los cuatro meses de realizado, desmontando así uno de los mitos en torno al procedimiento.

De igual forma, la resolución 101 del Ministerio de Salud Pública establece claramente los requisitos que debe cumplir un donante. Por ejemplo, se debe tener entre 18 y 65 años, y si se dona por primera vez menos de 60, no tener enfermedades crónicas descompensadas y no padecer una enfermedad aguda en el momento de la donación.

Pero existe otra parte, las motivaciones hoy en la sociedad son diferentes, y entre las prioridades de las personas, quizás, no se encuentre la de donar cuando no es un familiar o amigo quien lo requiera. También existe una desconfianza por parte de la ciudadanía respecto al destino de la sangre, fomentada por peticiones constantes del líquido vital en redes sociales o por experiencias compartidas en el mismo espacio. A esto, podemos sumar la falta de convocatoria o el desconocimiento de una parte importante de la población.

En una encuesta publicada en Adelante, y donde participaron mayormente jóvenes de 18 a 34 años, se evidenció que este grupo etario no tiene como práctica la donación de sangre. Algunos alegan el miedo, a otros simplemente nunca se lo han pedido o no conocen el procedimiento e incluso hablan de falta de seguimiento en los consultorios médicos, y en menor medida están los que presentan problemas de salud. Pero lo que más asombra —o preocupa- es que, casi todos los entrevistados concordaron en que no ha existido una convocatoria, ni desde su centro laboral o estudiantil, ni en el barrio para realizar el procedimiento.

DONACIONES DE SANGRE EN CAMAGUEY
Infogram

Al respecto el doctor Pons explica la estrategia para acercarse a un mejor contexto. “Desde los inicios de la Revolución, seleccionar a posibles donantes era una función de los CDR, y luego se incorporó el apoyo de los consultorios médicos. Pero con los años ha perdido efectividad. Hoy estas estructuras no están en su mejor momento, están incompletas, todo unido a que la exigencia con el Programa es menor.

“Por tanto, estamos planteando un cambio en la gestión de la sangre, empezando por el escenario de convocatoria. Creemos que el espacio laboral puede aportar mucho más que el habitacional. Y esto se demuestra con proyectos como Golpe a Golpe o los trabajadores del Cayo, que tienen destacamentos de donantes que colaboran en dos o tres ocasiones al año. Si lográramos esto en varias instituciones o empresas tendríamos una mejor situación y también permitiría tener un espacio de reconocimiento que no tiene el barrio actualmente.

“Otro problema es que la mayoría de donantes tienen más de 40 años y son muy pocos los jóvenes. Esto parte del desconocimiento o que no lo ven como un problema real hasta que lo realizan de forma dirigida. Entonces hay un potencial de donantes muy grande desaprovechado, precisamente por la desmovilización”.

Si se realizara un llamado para donar en la Universidad o algún compañero la necesitara, por ejemplo, ¿no estarían los muchachos allí? Resulta contraproducente entonces que solo seis donaciones se hagan en este espacio de forma abierta, incluyendo estudiantes y profesores. “¿Tú te imaginas ir a la Universidad y conseguir solo ese número? Es para que tuviéramos destacamentos por facultades. Pero para eso debe existir una movilización y ponernos de acuerdo para diferenciar ese día: la alimentación, la docencia, algunas actividades. Aquí los trabajadores esperan con añoranza cuando dona Golpe a Golpe o las personas del Cayo. Si yo cada mes lograra cinco donaciones de este volumen estuviéramos mucho mejor. Lo que si queda claro es que no podemos depender solo de la comunidad”.

En medio de este contexto, difícil para todos, quizás lo que más asuste es que a la sangre se le ponga un precio. ¿Cuánto puede costar una vida? ¿Acaso es un negocio? Más que personas que están vendiendo la sangre, existen quienes la están comprando. Cuestionable es y, por ello, se vuelve más fácil juzgar, pero se trata de vidas y frente a la fragilidad de una enfermedad se hace lo que sea.

Lo cierto es que en el Banco o en los hospitales a veces no hay. Y esto significa tener menos para servicios de asistencia médica. Se trata de actividades quirúrgicas que llevan transfusiones y se trata de la atención al paciente grave. La cifra hoy no está tan comprometida, pero tengamos en cuenta también que actualmente no se opera como antes por falta de recursos. Y por ello, aunque hay menos sangre, no hay un caos.

Y si fuera diferente, ¿dónde estaría la sangre? De hecho, está, porque están las personas. Y es cierto, no todas pueden donar, pero, ¿las que si…? La realidad importa menos cuando no toca de cerca, cuando no están la desesperación y la incertidumbre. En definitiva, ¿cuánto puede valer una bolsa de sangre si le pone precio a la vida de los tuyos?