Tras la invitación de uno de los moradores a saborear una exquisita taza de café, partimos hacia La Estrella, nombre que recibe esta obra natural, aledaña a un platanal y a otros sembradíos, fomentados para la subsistencia familiar.
De guía de estos dos curiosos se ofrece complaciente Biadelys Tamayo Hernández, una “amancieña” de Las Pulgas, casada con uno de los muchachos, hijo del matrimonio campesino, quien alguien piensa que ese dúo es cacique en la zona.
No tenía la menor idea de lo que iba a encontrar. Conocer un bosque fósil por referencia bibliográfica o foto no es igual que apreciarlo en el terreno, y tocar los fragmentos de antiquísimos árboles en forma de piedra.
Fuentes consultadas indican que, a 60 kilómetros de la capital provincial, se localiza en fecha tan temprana como 1887 esta rareza. Desde entonces y hasta el presente es considerado el primer y más importante sitio del país, donde se han encontrado restos fósiles de vegetales.
Nadie puede llegar al lugar y a su antojo disponer de lo que allí se conserva con tanto amor y bajo regulaciones legales, establecidas para conservar los yacimientos con árboles petrificados, eliminar o impedir la extracción de muestras, restaurar zonas degradadas, insertar la explotación ecológicamente sostenible a través de fincas forestales, eliminar actividades hostiles al propósito de conservación e insertar la educación ambiental como método didáctico para los visitantes del sitio.
No saben con cuanto orgullo Biadelys muestra algunas de las piezas, como la que tiene a su lado, y describe uno a uno los lugares con este excepcional valor: La Clotilde, San José, a la entrada del yacimiento de zeolita, y Santa Rosa, el más codiciado por los turistas y otros forasteros.
“Santa Rosa es un poco más grande que la Estrella. Tiene muchos árboles, un lugar con sombra, muy bonito que a mí me gusta como a los turistas”, explicó esta joven de 27 años, que no pone en duda el interés de seguir la carrera de economía, dejada en cuarto año en la sede universitaria de Najasa.
Efectivamente ese espacio es el más visitado por los turistas y su información coincide con la ofrecida por Francisco Javier Martín Hernández, especialista principal en Camagüey de la agencia de viajes Ecotur, entidad encargada de las excursiones de visitantes foráneos para ese punto y otros asociados con el disfrute de la naturaleza.
Que recuerde el entrevistado, desde mucho antes del 2006 hay excursiones a la Sierra de El Chorrillo, área protegida administrada por la Empresa Nacional de Flora y Fauna.
En ocasiones los turistas van a conocer los bosques fósiles, pero el plato fuerte es el senderismo y la cabalgadura por Santa Gertrudis, y la observación de aves como el Tocoloro, CartaCuba, Cao Montero, Cao Pinareño, pitirres, pájaros carpinteros y el Sun sún, entre otros.
Martín Hernández señaló que en ese lugar por las características del personal humano del lugar, los turistas se sienten en familia, se han ido contentos y piensan retornar, según las encuestas.
En Santa Rosa permanecen tres trabajadores que son los que se encargan de mantener el lugar limpio. En la primavera es cuando más esfuerzo hay que realizar. La hierba tiende a crecer y no puede haber una sola planta indeseable en el ruedo.
A mi exclamación: ¡Lo que puede la naturaleza! Biadelys Tamayo, con un sentido verdaderamente de pertenencia dijo: “Y nosotros que lo mantenemos también, sino fuera por nosotros todo estuviera perdido” y no pudiera, como lo es hoy, uno de los atractivos turísticos de Najasa.
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