María Socarrás H.
Camagüey, -“Lo que le da razón a la vida no son los premios, sino los obstáculos que se deben vencer” hurto esta frase del destacado escritor cubano Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura 2003 porque para Oscar Alvarez, un sencillo y modesto artesano de Sibanicú, la retinosis es el muro que vence cada vez que de sus manos brota como de una planta llena de savia, la obra admirada por familiares, amigos y vecinos.
“En varias ocasiones presenté algunos de mis trabajos en los eventos de la Asociación Nacional del Ciego en Camagüey y creé la figura que sirve de trofeo para determinados eventos de la ANCI”.
En el patio de la casa posee un pequeño taller donde inyecta las formas de los objetos, que pueden tener una o dos funciones. la de adornar o la de además, ser utilitario.
“Trabajé muchos años en la carpintería y aprendí sobre las distintos tipos de madera, sus características y para qué se pueden usar. La baría, el granadillo, la yaba, la jocuma, el cedro y hasta el limón los he utilizado. Sí, no se asombre, me dice, y repite, de los troncos gruesos del limón se obtienen objetos bonitos y útiles”.
Si damos una ojeada a la casa descubrimos los bellos marcos de los retratos o los marcos que bordean la vitrina de una pared, o este o aquel mueble. En fin que el premio mayor que recibe Oscar no es ni en moneda ni en diplomas, sino en el reconocimiento de la comunidad que lo rodea cuando admira su obra y más que todo cuando, se sobrepone a las sombras de una enfermedad que él sabe, no se detiene.
Pero, pese a todo, continúa en su torno y sus herramientas, tratando de complacer a unos u otros con su obra de artesano de un Sibanicú que todavía nadie sabe por qué nace y se multiplica con características tan especiales allí este arte popular y no en otra región de la provincia.
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