| Planificar, clave para la economía cubana |
| Lunes, 15 de Marzo de 2010 11:44 | ||||||||||
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Noel Manzanares BlancoCamagüey, Justo un mes como este, medio siglo atrás, fue creada la Junta Central de Planificación, presidida inicialmente por el Máximo Líder de la Revolución Cubana, el compañero Fidel.En medio de los festejos por el suceso que data de marzo de 1960, el economista José Luis Rodríguez recordó que el Comandante Che Guevara fue puntero en los temas económicos, particularmente sobre la Planificación centralizada, la que el Guerrillero Heroico definía de la siguiente manera: “la Planificación es el modo de ser de la sociedad socialista, su categoría definitoria y el punto en que la conciencia del hombre alcanza, por fin, a sintetizar y dirigir la economía hacia su meta, la plena liberación del ser humano en el marco de la sociedad comunista”. Es que el Che, al profundizar en este asunto, había expresado el criterio según el cual hay una ley general en el socialismo que es la de la Planificación, pero con una característica importante: al llegar el momento en que ella tiene lugar, el hombre es por primera vez capaz de violentar leyes económicas y de ir creándolas. Así, resulto coherente la comprensión de la importancia decisiva de ese elemento para la economía cubana. Desde entonces, no sería posible explicar los logros de la Revolución sin la Planificación —al margen de dificultades y errores cometidos. Baste un rápido vistazo a dos momentos extraordinarios de nuestra historia más reciente, para aquilatar la valía de la Planificación en Cuba: uno, contra viento y marea sobrepasamos lo peor del Período Especial; dos, la capacidad de encarar los efectos de la tragedia provocada por la naturaleza, la crisis mundial y el Bloqueo yanqui. Sin embargo, un día tras otro los pronósticos triunfalistas acerca de la recuperación de la economía mundial son desmentidos por la práctica que revela cómo el desempleo continúa siendo un problema en diversas latitudes. En el particular de Latinoamérica, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hace unas semanas situó en tela de juicio la posibilidad de que la región viva una era próspera, al vaticinar que la tasa de desocupados apenas bajará un 0,2 por ciento en el presente año; al tiempo que el 2010 refleja una situación difícil en la esfera de las finanzas, asunto que conduce a pensar en que las restricciones derivadas de la crisis internacional están lejos de desaparecer. Trascendidos desde Washington este 11 de marzo develan que la economía estadounidense, debilitada por la crisis económica y financiera que engendró hace dos años y medio, marcha hoy sobre lo que organismos económicos y personalidades califican de falsa recuperación, al reflejarse que se desacelerará en este primer trimestre. Una pesquisa, efectuada por la Empresa Stell Comercy en esta ciudad, mostró que el Producto Interno Bruto avanzará en el primer trimestre de este año 2,6 por ciento, muy por debajo del 5,9 registrado a finales del 2009. Entonces, le sobran razones al modelo económico cubano para apoyarse en la máxima según la cual, si en épocas normales la planificación es un instrumento imprescindible para la labor de dirección, en la actualidad se convierte en una necesidad vital para excluir los riesgos que entrañan la improvisación y la falta de integralidad. Este tema será mucho más efectivo, en la medida en que los trabajadores participen más y mejor en la discusión de los planes a nivel de los colectivos laborales y, a la vez, entiendan y apoyen las decisiones en aras de toda la sociedad. Es una verdad de Perogrullo que Planificar es clave para la economía cubana.
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