El aumento de la presencia militar británica en las Islas Malvinas en los últimos días ha producido nuevas fricciones entre Buenos Aires y Londres, hecho que se podría catalogar como una de las más recientes muestras de colonialismo en el siglo XXI. El hecho ha desatado la preocupación en los círculos latinoamericanos en Naciones Unidas (ONU).
La organización mundial debe recibir en estos días una denuncia del gobierno de Buenos Aires dirigida al Consejo de Seguridad y la Asamblea General contra la militarización de la región del Atlántico Sur por parte de Gran Bretaña. Según la agencia Prensa Latina .
La demanda fue anunciada hace tres días por la presidenta argentina, Cristina Fernández, después que Londres despachó al destructor HMS Dauntless hacia aguas de las Malvinas.
Los ingleses ocuparon el archipiélago y desalojaron a la población autóctona en 1833, posteriormente, en 1982 fue escenario de una guerra entre Argentina y Gran Bretaña. La contienda costó la vida a 649 argentinos y 255 ingleses
.
La cuestión de las Malvinas forma parte de la agenda del Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales (Comité de Descolonización) que cada año aprueba una resolución sobre el asunto.
La más reciente fue adoptada en junio del año pasado y reiteró que "la manera de poner fin a la especial y particular situación colonial en la cuestión de las Islas Malvinas es la solución pacífica y negociada de la controversia sobre soberanía que existe entre los gobiernos" de Argentina y del Reino Unido.(PL)
Hoy, casi dos siglos después de la ocupación es necesario aclarar que en 1993 Gran Bretaña anunció la presencia de una zona de exploración petrolera de 200 millas alrededor de las Islas y los primeros sondeos sísmicos sugieren la posibilidad de reservas substanciales capaces de producir 500 000 barriles de petróleo por día.















