Por un mal asesoramiento jurídico las ventas de esa planta estaban estancadas y, por tanto, también se producía menos de lo alcanzable. Denunciado el problema y pasados más de quince meses Adelante regresó con el ánimo de encontrar aquellas barras de guayaba a cinco pesos y de igual talla a las que venden a 11 pesos en los mercados, pero... ¿Adivinó? Ni barras, ni encurtidos y casi ni trabajadores.

FRACASO, SEGUNDA PARTE

La inestabilidad de materias primas marcó la narración de los sucesos en la voz de Emigdio Acosta Díaz, jefe de producción de la UBPC: "Cuando resolvimos el malentendido de la licencia comercial pensamos que todo iba a ir bien, pero no fue así. Cuando no era falta de envase, era de conservantes, de vinagre o de sal, y para rematar a partir de este año nos dijeron que teníamos que comprar el azúcar a precio minorista, o sea, a ocho pesos la libra de refino y a seis la parda. Imagínese, de ser así, ¿a cuánto hay que vender ese dulce para que sea rentable?"

Con una situación de "cuando no es Juana es la hermana", sigue detenida esta mini-industria, fruto del proyecto de diversificación agrícola, desarrollado por organizaciones no gubernamentales europeas y la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales, capaz de procesar al día una tonelada de barras de guayaba o dos de pulpas, mermeladas o encurtidos.

Su anquilosamiento no solo afecta a las más de 6 000 personas de comunidades rurales cercanas como Altagracia, sino a los habitantes de la no tan alejada capital provincial, que agradeceríamos la disminución de precio de los encurtidos o de la barra de guayaba.

La "pegada" de esta pequeña fábrica está demostrada a juzgar por la gran demanda de sus productos por entidades estatales como la Geominera y el hogar de ancianos Manuel Ramón Silva, por los cooperativistas y por vecinos de los contornos.

"A pesar de la inestabilidad de suministros vendimos mermeladas de guayaba y mango el año pasado, pero en este nada más pudimos hacer un poco de puré de tomate que vendimos a granel a nuestros trabajadores", comentó Emigdio.

EN ESPERA DEL ÉXITO

Cruzarse de manos no es el estilo en Victoria II, según afirmó Sara Echemendía Zabala, técnica en control de la calidad de la mini-industria, quien cuenta cómo hicieron hasta guarapo con un trapiche para subsistir. "Llevo más de un año y medio trabajando aquí, y en los meses malos yo he ayudado hasta en el comedor", dijo esta mujer que ansía el retorno de las elaboraciones.

Pero si el anhelo de Sara es grande, mayor es el de Olga Pérez Rivero y Arián Rivero Díaz, ambos obreros integrales vinculados a la producción. Ella dijo que desde la molienda del tomate en febrero sus ingresos no han superado los $ 200 al mes. Él, padre de dos varones de 11 y cinco años respectivamente, y casado con un ama de casa, cobró solo $ 25 en abril.

"A mí no me mandaron para el campo como los otros siete compañeros que trabajaban aquí porque tengo un solo riñón, y encontrar otro empleo por aquí no es fácil", explicó Arián, vecino de "La 25", una comunidad enclavada a la entrada del camino de San Serapio.

"A lo mejor a partir de mañana empiezan a entrarnos insumos y mango procedentes de unidades de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, porque hicimos un convenio. Les cobramos el servicio y ellos ponen lo demás. En dependencia del volumen de producción que se requiera traemos a la gente del campo, pero empezaremos con los tres trabajadores actuales. Por ahora es nuestra única esperanza", expresó Emigdio.

¿Quién no se suma al deseo de progreso? Jesús Granado Almarales es uno de los que espera un mejor futuro para la mini-industria. Él laboró allí, hoy es obrero agrícola.

"Si me necesitan vengo, porque aprendí bien todo el manejo de la elaboración de alimentos y me gustó hacerlo. La única condición es que sea un trabajo estable, porque no puedo dejar lo que tengo adelantado en el monte nada más para estar un tiempo y después regresar al campo", manifestó Jesús.

MÁS ALLÁ DE "LA VICTORIA"

Por si fueran pocos escollos, la arrancada de esta mini-industria y su marcha constante también depende de la adquisición de las dos resistencias sumergibles para el tacho, y una para la selladora; piezas, que según aseveran en la UBPC, solo aparecen en el mercado en divisas, inalcanzable para la cooperativa.

Pero lo más preocupante que descubrió Adelante en sus pesquisas no fueron las familias afectadas por salarios ridículos, el desuso y deterioro de una capacidad instalada capaz de aliviarnos el plato y el bolsillo, ni siquiera la incapacidad e impotencia de directivos y trabajadores ante una parada fabril, lo peor de todo fue saber que una situación similar a la de "Victoria II", y hasta con mayores impactos socioeconómicos, ocurre en otros sitios de Camagüey.

Según confirmó Onel Marrero Rodríguez, especialista de logística de la delegación provincial de la Agricultura, la indicación nacional a partir del año en curso es que las mini-industrias compren, no solo el azúcar, sino todos sus insumos en la red de Comercio a precios minoristas.

"Hasta el año pasado el suministro lo aprobaba el Ministerio de Economía y Planificación y se hacía a través del Grupo Empresarial de Logística del Ministerio de la Agricultura, y era funcional. Con la actual medida se incrementan mucho los costos. A nuestro entender es algo que debe revisarse, porque, por ejemplo, una fábrica pequeña y con una gran producción como la de crema de leche de Cascorro que consume alrededor de 10 toneladas de azúcar refino al mes ahora, según la indicación vigente, tiene que comprar esa cantidad a precio minorista. ¿A cómo tendrían que vender las cremitas para mantener la solvencia?", opinó Onel.

Las mini-industrias, una vía de la pequeña y mediana empresa en boga durante los últimos años en Cuba, hallan en Camagüey pocos asideros para su desarrollo, tras una medida controversial como la que explicó Marrero Rodríguez.

Súmesele a la falta de suministro la casi nulas relaciones que sostienen con las mini-industrias las entidades en la provincia de los ministerios de la Agricultura y de la Industria Alimentaria, lo cual también trunca las facilidades para el mejoramiento fabril en plantas pertenecientes a formas no estatales de producción como las Cooperativas de Crédito y Servicios, donde se concentra el grueso de estas fábricas.

La planta en "Victoria II", una de las pocas beneficiadas con algunos de los recursos que empezaron a menguar a partir de finales del 2013, es un ejemplo de cómo las medidas de índole nacional deben aplicarse después del análisis profundo desde las bases productivas que son, en definitiva, las que revierten en victorias los reveses del día a día.

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