Sin embargo nos atendió franco, sin apuros, con una sencillez que recuerda al hombre que le heredó apellido y responsabilidades altas, altísimas. No es de extrañar que casi todas las preguntas que le hicimos tuviesen a su padre como entrante o saliente. A solo tres meses de la pérdida física de Juan Formell, hablar con Samuelito supone, inevitablemente, mentarlo.
- Esta gira tan esperada, aunque la motiva el aniversario la gente la asume como un tributo a la memoria de tu padre ¿Es así?
- La gira estaba ya coordinada antes de su fallecimiento, habíamos pensado celebrar los 45 que cumplimos en diciembre recorriendo todo el país. Sentíamos que lo debíamos, eso de salir otra vez al encuentro de nuestro público y dejar una huella hermosa. Tristemente él no pudo alcanzar a acompañar lo que juntos soñamos, y entonces también se convierte un poco en un acto de honrarlo a él y a su obra.
- ¿Camagüey es un punto más de parada?
- Para nosotros era muy importante incluir a Camagüey en esta gira nacional, una provincia tan relevante en la cultura y tan vanvanera. La última vez que vinimos, en 2006, tocamos con Rumbatá en un concierto lindísimo que, por cierto, anda por ahí en un CD (no sé cómo se las arreglaron, pero fue la única provincia que lo grabó completo). Teníamos muchas ganas de regresar, porque ese último recuerdo era realmente muy grato. En realidad nos gustaría poder ir al menos una vez al año a cada provincia de Cuba, pero los compromisos internacionales nos limitan mucho ese deseo.
- A solo tres meses de la pérdida física de tu papá, Van Van se lanza de nuevo a la interacción en vivo, al ruedo del juicio público ¿Cómo ha sido la reacción de la gente por donde ya han pasado?
- La acogida ha sido muy buena, muy-muy-muy buena. Hasta ahora el recorrido es un gran éxito, con una participación del público extraordinaria. Todos los conciertos se han repletado, lleno total; y lo que más gratifica es que sentimos el mismo fanatismo de siempre por los Van Van y ese amor tan hermoso que la gente tiene por mi padre.
Yo te digo que él sigue allí con nosotros, en el escenario. Uno lo siente cada vez que toca, como que su espíritu nos acompaña y nos hace las señas todavía. Él, que lo previó todo cuando ninguno de nosotros pensábamos en su muerte, ya me había ido dejando solo al frente de la agrupación, desde hace ocho o nueve años. No iba ya a las giras internacionales, se empeñó en que asumiéramos el protagonismo en la grabación y producción de discos como Arrasando, La Maquinaria, Chapeando. Yo a veces me resistía, sin saber que me estaba preparando para este momento; a mí y a los muchachos.
Igual uno siente- como sé que lo siente el pueblo- ese vacío de saber que no lo vas a abrazar o a ver más parado ahí arriba, al lado tuyo. Pero de alguna manera está y va a estar siempre.
- ¿Cómo hacer para que Van Van siga dando en el clavo?
- Una de las cosas que valoro más importante es mantener la disciplina, y también el tener a mano músicos excelentes, que por un lado tienen la experiencia de décadas de ejercicio dentro de la orquesta y conocen el estilo y sonoridad que hay que defender, y por otro no se limitan a tocar lo que uno propone, sino que aportan a cada arreglo, a cada tema. Esa fue también una premisa de mi padre, que en Van Van todo el mundo pusiera algo de su talento.
Por lo demás nos ayuda el contar con un ritmo particular bien definido, ese songo mezclado que él nos legó. Por un lado hay que mantenerse fiel a eso, pero por otro, no acomodarse en la seguridad de lo ya conseguido y seguir atento al bailador, a lo que le va gustando a la gente en la calle, y a las nuevas sonoridades que emergen. No tenemos prejuicio con ningún ritmo ni temor de defender la tradición de la que provenimos, porque ahí está la juventud siempre en nuestros conciertos, demostrando que a la par del reguetón u otras tendencias, también quieren, disfrutan y siguen a Van Van.
En uno de los estribillos vanvaneros presentan tu solo de batería diciendo: "Ese es Samuel, el hijo de él"¿Cuánto pesa esa herencia doble de ser descendiente biológico y profesional de tu padre?
Es una responsabilidad inmensa, porque uno sabe que la gente todavía espera mucho de Van Van y que ahora el compromiso es no dejar caer esa confianza. El grupo se ha mantenido por décadas en la preferencia, constantemente dando la sorpresa, y seguir así es realmente un reto que, nada, me tocó.
Pero igual es un proceso muy natural para mí. Hay quien a veces me dice: "ah, tú no habías nacido cuando empezó Van Van" y no, yo tenía tres años cuando mi papá fundó el grupo. Eso me dio la posibilidad desde niño de crecer con esa música y de experimentarla en todas sus facetas: lo escuchaba a él componer la canción, luego hacerle los arreglos, ensayar, grabar el disco y al final, tocar en vivo. Éramos inseparables, todo lo que hacía lo consultaba conmigo y todo lo que yo hacía se lo enseñaba primero a él. Por más de 20 años que llevo en el grupo fue de esa manera; así que es cosa de seguir pa'lante con lo que ya uno tiene metido hasta el código genético.
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