LA HABANA.- (ACN) El amor de los abuelos y abuelas por sus nietos, universalmente reconocido como uno de los más puros y fuertes sentimientos, hoy tiene mayor apoyatura legal en el ámbito jurídico de Cuba.

Actualmente, en virtud de los recién aprobados Decreto-Leyes 339 y 340 y las cuatro resoluciones en vigor desde febrero último, entre otras bondades centradas en la madre trabajadora, además del padre permiten a los abuelos maternos o paternos trabajadores la prestación social (el 60 por ciento del salario), por el cuidado del bebé hasta el primer año de vida.

Según comentó Guillermo Ferriol, presidente de la Sociedad Cubana de Derecho Laboral y de Seguridad Social de la Unión Nacional de Juristas de Cuba, en la práctica diaria ya las abuelas y abuelos cuidaban de sus nietos por una cuestión de responsabilidad social y familiar.
"Pero ahora llega a ellos el mencionado beneficio legal que no estaba debidamente estructurado", acotó el especialista.

En virtud de la normativa, es posible extender a los que sean trabajadores el cuidado del niño hasta su primer año de vida, cuando anteriormente solo podía hacerlo el padre; y en ese caso podrán recibir la prestación social ascendente al 60 % de su salario promedio mensual en el transcurso de los últimos 12 meses.

De modo que ambos abuelos pueden beneficiarse así a partir del cuidado del menor hasta que arribe al primer año de vida, medida dirigida a estimular la reincorporación de la madre al trabajo luego de su licencia posnatal.

Ferriol enfatizó que lo más importante de las nuevas disposiciones legales es el paso adelante en materia de promoción de la fecundidad, en un país que experimenta el envejecimiento poblacional.

En resumen, las resoluciones vigentes desde el 10 de febrero último estimulan la fecundidad, la incorporación y reincorporación de la mujer al trabajo, además de la participación de otros familiares en el cuidado y atención de los infantes.

Todo ello está en correspondencia con los actuales indicadores demográficos que ubican a Cuba entre los países más envejecidos en América Latina.

Dichas regulaciones ofrecen nuevas garantías a la maternidad, establecen beneficios económicos para la mujer trabajadora y refuerzan también el rol de la familia en el cuidado de los menores.