CAMAGÜEY.- Ser tratados y tratar a los demás como seres humanos es uno de los principios morales por excelencia que se ha mantenido desde hace milenios en las diferentes culturas. Platón en su momento dijo: “Que me sea dado hacer a los otros lo que yo quisiera que me hicieran a mí”. Confucio por su parte expresó: “No hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran”. Mientras en el cristianismo se plantea: “Todas las cosas que quisierais que los hombres hicieran con vosotros, así también haced vosotros con ellos”. Tras este principio tan simple hay una escala de valores y una moral, que pone como punto más alto a la coherencia y da sentido a la vida de las personas en comunidad.

Hoy en día, las relaciones entre algunas personas están contaminadas por la desconfianza, el cálculo, el aislamiento y el individualismo. La antigua solidaridad de estos fue reemplazada por la competencia salvaje a la que no escapan ni la propia familia ni los amigos más cercanos. Mas si se reconstruyen las relaciones en base al ideal de tratar al otro como un ser humano o mejor dicho como quisieras que te trataran a ti, se abrirán las puertas a una nueva sociedad.

Pero este cambio no puede ponerse en marcha por medios violentos, imposiciones, fanatismos o leyes externas, sino por medio de la opinión y la acción de todas las personas que viven en esta sociedad.

Uno desea recibir ayuda, pero ¿la damos a otros? Palabras como “solidaridad” o “justicia” no son suficientes; en ocasiones se dicen falsamente, se dicen sin sentirlas. Son palabras que se suelen utilizar para obtener la colaboración de otros, pero en muchas ocasiones no son capaces de ofrecerla.

Esto puede llevarse aún más allá, poniendo en consideración palabras como “amor”, “bondad”, o ¨ternura¨. Hoy en el mundo los médicos cubanos son un  ejemplo de ello, ofreciendo su tiempo y dedicación para probrar que con amor en cada trato la vida es más fácil aún.

Es entonces cuando nos preguntamos ¿Por qué habría que amar a alguien que no es un ser querido?, la respuesta solo la podemos encontrar en el subconsciente de cada uno de nosotros y en lo que queremos de nuestras vidas. Esta es una actitud simple que nace del ser humano sencillo y sincero.

Albert Einstein dijo: “Hablo a todos de la misma forma, ya sea el basurero o el presidente de la universidad", Platón aseguró: “Sé amable, porque todo el mundo está pasando momentos difíciles". Y Lao Tse sentenció: “La amabilidad en palabras crea confianza. La amabilidad en el pensamiento crea profundidad. La amabilidad en dar crea amor".

Muchos años después, podemos asegurar que la única manera de lograr ser tratados y tratar a los demás como seres humanos según proclamó Fidel Castro en su concepto de Revolución, es como predijeron tantos sabios aquí mencionados, como predicen hoy  tantos brujos en sus altares o simplemente como la conciencia dicta, dando amor sin esperar el vuelto, dando amor y nada más.