CAMAGÜEY.- Hoy, Día de los Estudiantes, me vienen a la mente los recuerdos de esa etapa de la vida que marca a todos. Sí, nos marca por lo que aprendemos, por las experiencias, por las amistades, por las largas horas dedicadas al estudio, por los amores posibles e imposibles.

Cuando se es estudiante, la frase más repetida es: “qué ganas tengo de acabar”. Cuando se acaba, entonces las palabras más recurridas son: “qué ganas tengo de regresar”. Y es que esa etapa es inolvidable y se extraña por mucho que haya que sacrificarse, acostarse a altas horas de la noche estudiando para la prueba del día siguiente o redactando un trabajo de veintitantas cuartillas.

Se extrañan los compañeros de grupo, esos con los que llegas a estar más tiempo que con tu propia familia, esos con los que discutes, incluso hasta peleas y después de un tiempo breve todo se olvida y queda como si nada hubiera pasado. Esos amigos de la etapa de estudiante quedan para toda la vida, no importa la distancia; si no los llamas o no te llaman, uno sabe que cuando los necesitas allí estarán en masa.

Qué etapa esta de bailables, de conciertos, de acampadas, de aventuras y de mucha juventud. Hoy los que fuimos estudiantes en Cuba podemos recordar esos momentos de felicidad y otros no tan felices, desde que llegamos a la escuela hasta el último año de la Universidad.

Pero, qué recordará mi amigo el estudiante chileno de un día como hoy, los cañones de agua, los carabineros dando palos por solo exigir sus derechos. Qué contraste. Juegos deportivos versus manifestaciones, festival de artistas aficionados contra huelgas, las puertas abiertas en lugar de atrincherarse gracias a la autonomía universitaria.

Esa realidad no se puede olvidar un día como hoy, es verdad que nuestras aulas no tienen la mejor pintura, no cuentan con tecnología de punta, pero lo que tenemos nosotros, otros muchos saldrán hoy a exigirlo en el mundo.

Sinceramente, si existiera la máquina del tiempo, volvería atrás, a los tiempos de estudiante, de pionero, de la FEEM, de universitario, para vivirlo con más intensidad, no perderme nada, hacer mucho más, pero como aún no se puede viajar en el tiempo solo me queda decirles a quienes todavía tienen el privilegio de ser estudiantes que aprovechen cada momento, vivan con intensidad esa época, y se dejen marcar por las experiencias, solo así las nostalgias de recién graduados serán más fuertes.