Camagüey.- La historia, para no pocos adolescentes y jóvenes de hoy (porque a los niños les encanta, solo que en los hogares y las escuelas  hay que narrarla más  atractiva y aleccionadora), es un teque de fechas y acontecimientos que la influencia moderna de la internet  extranjera, de afuera, Made in USA, detesta y resuelve  atrayente con audiovisuales distorsionados de la realidad histórica que intentan borrar el pasado con banalidades de futuro. ¿Para qué sufrir si la vida es tan corta?: vivamos en libertad, en democracia  de hacer lo que nos plazca, lo  que cada cual quiera: al despelote y los demás… ese es su maletín.

Y no es un disparate filosófico, no pocos piensan así e ignoran mirar sus orígenes, los escabrosos caminos de distintas épocas por donde transitaron sus  abuelos y padres para que ellos “mis hijos, mis nietos” no pasaran por las vicisitudes que pasé”.  Y, ¿mis hijos y nietos que les dejarán a sus hijos, si olvidan tantos sacrificios para llegar a esa libertad de acción y pensamiento que poseen gratuitamente en Cuba?

Escribo este insignificante preámbulo ante la consternada información, de solo uno de los tantos casos fatales, desplegado esta semana en  diferentes publicaciones, desde luego, en  el Nuevo Herald digital, acerca del asesinato de jóvenes cubanos en el intento de llegar a  los Estados Unidos, que tituló: Asesinato de jóvenes cubanos, cuando el sueño americano se convierte en pesadilla.

La noticia también conmocionó a los cubanos de la Isla y la mayoría que sí conoce la realidad cubana, donde el ser humano es lo primero, lo más valioso,  con prioridades especiales para  niños, adolescentes, jóvenes y ancianos saben  en carne propia de las necesidades impuestas por el bloqueo USA y las villas y castillas que desde el norte pintan los tanques pensantes y enemigos de la Revolución para el éxodo de los que puedan llegar al país de las maravillas amparados en el Plan de Ajuste Cubano, vedado para el resto de los inmigrantes del mundo.

¿Por qué los jóvenes de Cuba tienen que irse, mayoritariamente en balsas, robarse un avión, una embarcación y si asesinan a alguien en el intento son recibidos como héroes?

No es porque huyan de una Operación Cóndor, ideada y financiada por los Estados Unidos en la década del 70 para eliminar las voces opositoras de izquierda, ni  los  jóvenes revolucionarios que durante la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba, marchaban al exterior porque los sacaban de sus casas a media noche y aparecían torturados y asesinados en cualquier esquina. No, en Cuba, después de 1959, los jóvenes son relevo del porvenir que deseen escoger; sin embargo, cuando los cubanos salen de la Isla y como ocurrió en las fronteras centroamericanas se aglomeran para llegar al “Sueño Americano”, las autoridades de Cuba no los dejan desamparados…¿Por qué los Estados Unidos que provoca esos embudos sociales por negarles las visas, alimentados por las falsedades propaladas  por los grandes medios de comunicación, no envía aviones y los recibe en ese rico país?

Es obvio, el Nuevo Herald , publicó la información con un gancho distorsionado de una verdadera expresión: “Con el dinero de la venta de la casa de mi madre, hemos comprado la muerte de mi hermano”, dijo un familiar allegado de uno de los jóvenes  asesinados y enterrado en una ciénaga colombiana ,  y  el texto desgarrador de lo ocurrido a manos de los  despiadados traficantes de personas concluye :“La culpa de la muerte de nuestros familiares es de aquellos que los empujaron a la selva y a tener que agarrar coyotes para poder llegar a alcanzar su sueño de libertad”

Duele que seres humanos  y sobre todos jóvenes sean engañados de esa burda manera y  huyan de sus propios sueños en busca de una libertad que solo es “realidad” en los grandes medios de la información al servicio del imperio.