Camagüey.- Cuando me disponía a comentar los últimos acontecimientos en Venezuela y pensaba en la táctica oportunista que usa el imperialismo dentro de su estrategia para desbancar los gobiernos que no son de su gusto, me vino a la mente lo ocurrido con Cuba a raíz del derrumbe del campo socialista y de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), a finales de la década de los ochenta y principio de los años noventa.

Cuando nos quedamos prácticamente solos, sin el 70% de nuestro comercio, sin petróleo, sin alimentos y otros recursos, cuando prácticamente el país se paralizó, el imperialismo dedujo que había llegado el momento para asestar el golpe final a la Revolución, arreció el bloqueo y sus agresiones, y no faltaron en Miami quienes alistaron las maletas y solicitaron tres días de licencia para matar cubanos, pero se quedaron con ellas hechas.

Ahora, con Venezuela, aplican la misma receta. Consumado el golpe contra la democracia brasileña, separada de su cargo la presidenta Dilma Rousseff, electa por 54 millones de brasileños, neutralizado el gobierno progresista del gigante sudamericano y sustituido por un poder apócrifo y neoliberal y asestado un duro golpe a la integración regional, el imperialismo norteamericano cree llegado el momento de liquidar el chavismo en la patria bolivariana.

Vigente la Orden Ejecutiva del presidente Barack Obama declarando al país sudamericano una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad de los Estados Unidos el Senado norteamericano ha renovado la Ley de Defensa de los Derechos Humanos y la Sociedad Civil de Venezuela de fecha del 2014 y extiende hasta el 2019 las sanciones unilaterales y extraterritoriales aplicadas contra el pueblo y gobierno bolivarianos, que es el sustento jurídico de dicha orden.

En Miami, la meca de la contrarrevolución continental, acaba de celebrarse un foro derechista integrado por furibundos enemigos del chavismo, como los expresidentes colombiano Álvaro Uribe, el español José María Aznar, el de la Posición Común contra Cuba en la Unión Europea, la esposa de Leopoldo López, Lilian Tintori, el secretario general de la OEA, Luis Almagro y otros personajillos.

En dicho foro, Uribe se atrevió a pedir que un ejército internacional arremeta contra Venezuela para derrocar al presidente Nicolás Maduro, lo cual se haría con la anuencia de la OEA bajo la Carta Democrática de la organización, que en caso de violación de la democracia, autoriza dicha acción contra el supuesto transgresor.

A todo lo anterior se añade una brutal campaña de los medios de difusión digitales e impresos de las trasnacionales de la información, en la que se estigmatiza el gobierno de Maduro, con titulares como “el chavismo se desmorona”, “Maduro lleva a Venezuela al borde del estallido social”, “ Venezuela requiere desesperadamente la intervención política exterior”, lo cual constituye una especie de “preparación artillera” de la opinión pública, por medios que ejercen verdadera influencia en las matrices de criterios prevalecientes entre la población y sus diferentes componentes sociales, con el objetivo de que justifiquen la posible intervención militar o cualquier otra variante golpista.

Internamente, la derechista Asamblea Nacional continúa sus pasos en aras de obstaculizar los esfuerzos del gobierno para paliar la situación del desabastecimientos de alimentos, medicinas y otros bienes, y crear una situación de violencia, a la vez que ejerce presiones sobre el Consejo Nacional Electoral para que acelere la marcha del proceso revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro solicitado por los partidos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que dicen haber reunido las firmas requeridas para el inicio de los trámites del referendo que conlleva diferentes pasos a observar para su materialización.

Parejamente con todos estos acontecimientos, dos aviones militares de los Estados Unidos acaban de violar el espacio aéreo venezolano en misiones de inteligencia y recogida de informaciones, provocación que puede estar dirigida a fabricar un incidente con el cual justificar cualquier agresión a la nación bolivariana.

Ante esta embestida del imperialismo y sus secuaces, el gobierno de Nicolás Maduro ha decretado el Estado de Excepción Constitucional y Emergencia Económica, que faculta al presidente de la república a adoptar las decisiones necesarias para defender la soberanía de la patria y proteger al pueblo de cualquier tipo de agresión.

En cadena nacional de los medios de difusión del país y la prensa extranjera, Maduro convocó a la opinión pública internacional a denunciar la escalada imperialista contra Venezuela arreciada raíz del golpe de estado contra el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff en Brasil y llamó a los venezolanos a estar alertas para responder toda acción contra la patria.

Por su parte, las Fuerzas Armadas Nacional Bolivariana (FANB), en un comunicado dado a conocer por su ministro de Defensa, Vladimir Padrino, reitera su disposición a defender con la vida cada centímetro de la patria, cada conquista social alcanzada por la revolución, al tiempo que repudia las acciones intervencionistas del imperialismo y sus aliados de la derecha.

En medio de tan serias amenazas contra la nación bolivariana y chavista, se levantará la solidaridad regional e internacional que no permitirá que el imperialismo y sus aliados consoliden otro golpe contra la democracia en Venezuela, y allí estará la de los cubanos con voz propia y aliento a la lucha, convencidos que los agresores no pasarán, como lograron pasar aquí.

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