Quedó claro que el 2015 fue tremendamente duro y difícil para la revolución bolivariana, donde se conjugaron la caída de los vitales ingresos del petróleo en un 70 % , el recrudecimiento de la embestida de la oligarquía nacional, apoyada y muchas veces financiada por el imperialismo norteamericano y también el europeo, representada por la guerra económica desatada contra el pueblo, que en definitiva fue quien la padeció al carecer de alimentos y servicios de primera necesidad, a lo cual se añadieron los ataques brutales contra la moneda venezolana y a su sistema de cambio, vulnerando los precios a contrapelo de las leyes.

La oposición tempranamente presentó sus cartas de acreditación cuando el presidente de la AN, Henry  Ramos Allup mandó a retirar del recinto asambleario, en gesto fascistoide, los retratos de Bolívar y del Comandante Hugo Chávez, con palabras ofensivas hacia ambas imágenes, para posteriormente, con sus diputados, proponer una Ley de Amnistía general para beneficiar a los instigadores de las “ guarimbas” que ocasionaron 43 muertos y más de 900 heridos, varios de ellos mutilados para siempre.

El mensaje de Maduro fue de paz, de justicia, de promoción de puntos de encuentro para poner el interés nacional por encima de las aspiraciones personales y de grupos, teniendo como base el respeto a la Constitución y los poderes públicos, pero también fue expresada la firmeza con que el Ejecutivo defenderá las conquistas sociales de la revolución, citando como ejemplo su más férrea oposición a la pretensión de privatizar el millón de viviendas construidas para el disfrute del pueblo, como pretende proponer, enmascaradamente, la mayoría legislativa.

Maduro le advirtió a la oposición parlamentaria que el chavismo no le tenderá una alfombra roja en su pretendido camino a Miraflores y para enfrentar de inmediato el vacío productivo que padece actualmente la nación decretó la emergencia económica dirigida, entre otros objetivos, a  proteger los derechos sociales de educación, salud, vivienda y deporte de todos los venezolanos, emergencia que tendrá una duración de 60 días prorrogables por igual cifra.

Todo ello se une a anteriores decretos, como el de la defensa del salario incrementado en más de 137 %, la declaración de la estabilidad laboral de los trabajadores por espacio de tres años y la sostenida elevación de los pensionados que sumarán durante el 2016 más de tres millones 200 mil en el país.

Además del diálogo en el interés nacional propuesto por el Mandatario venezolano a la oposición, aceptado con cierta reticencia y escepticismo por Ramos Allup, parece que sintiéndose incapaz de entablarlo con honestidad y sinceridad, Maduro ofreció una alianza al sector privado de la mediana y gran industria para lograr grandes volúmenes productivos en beneficio de la economía del país.

Durante su mensaje anual a la nación, en presencia de los cinco poderes constitucionales, (aunque Allup dice que los válidos son solo el Legislativo y el Ejecutivo, por ser los elegidos por el pueblo, porque los otros son designados) el presidente Nicolás Maduro reiteró que el único modelo que puede hacerle frente a los actuales desafíos que afrontan hoy los venezolanos, es el socialista.

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