A partir de esa fecha y por iniciativa del Dr. Antonio Núñez Jiménez, entonces presidente de la Academia de Ciencias de Cuba y de la SEC, promovió cada año en los encuentros anuales con los espeleólogos cubanos, un espacio para conmemorar aquel acontecimiento.

Desde 1990 y con cada 15 de enero, la celebración por el Día de la Ciencia Cubana se realiza en todo el país para pasar revista a sus obras y proyectar el futuro. En ese conjunto Cuba ha extendido sus conocimientos a todos los sectores del quehacer cotidiano y ellos forman parte de nuestras identidad y devenido en piedra angular del desarrollo socio económico en todos los aspectos de la vida nacional.

No existe en realidad un área exenta de esa aplicación que ha saltado de los laboratorios y los caminos de las ciencias naturales a los centros fabriles, las calles y las viviendas; sin dudas que grande es la deuda de nuestro pueblo con una ciencias que hoy ocupa todos sus espacios.

En estos momentos tormentas y sequías, incluso ciclones fuera de temporada, constituyen un reto para la ciencia mundial. Cuba, archipiélago vulnerable en la ruta de los huracanes y entre las aguas de trópicos y mares, tiene ante sí una inmensa cuesta a remontar sobre los esfuerzos y conocimientos científicos para garantizar el futuro.

La necesidad de lograr la sostenibilidad en el uso de los recursos naturales se ha convertido en un reto para la humanidad. El uso de los recursos no solo constituye un elemento básico para la supervivencia, sino que tiene necesariamente que formar parte de nuestros planes y programas de desarrollo socio económicos y de las políticas sectoriales e inter sectoriales.

La diversidad biológica enmarcada en ese panorama científico y los complejos ecológicos entre especies y ecosistemas comprende un universo del que nosotros formamos parte, de allí que la destrucción del hábitat natural de las especies, la introducción de especies exóticas, aplicación de una agricultura intensiva y de técnica y de medios agrícolas inadecuados, contaminación del suelo, el agua y la atmósfera, entre otros muchos aspectos, nos coloca al borde de la extinción.

Es por eso que entre todos estos retos, los principales capítulos de la estrategia ambiental en Cuba enfrenta precisamente el rescate de nuestra Naturalezas, afectada hoy por la degradación de suelos, afectación a la coberturas forestal, contaminación, perdida de la biodiversidad biológica y carencia de agua.

En la Cumbre de Río de Janeiro en 1992, nuestro Comandante en Jefe estremeció al mundo con su intervención cuyas primeras palabras sentenciaron:”Una importante especie biológica esta en riego de desaparecer por la rápida y progresiva de sus condiciones naturales de vida; el hombre”.

La ciencia cubana tiene mucho que reflexionar sobre esa inmediata realidad. El lobo no va a venir… ya está aquí.

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