Han transcurrido treinta y tres años de que le atribuyeran a este pequeño país tan indignante mentira, creída solo entre quienes la gestaron y sus aliados como parte de una campaña difamatoria y que buscaba desestabilizar a Cuba con un ganado prestigio en la arena internacional.

En la VII Cumbre de Las Américas, celebrada en Panamá, el presidente cubano General de Ejército Raúl Castro reiteró que apreciaba como un paso positivo la declaración del Presidente Obama acerca de decidir rápidamente sobre la presencia de Cuba en la lista de países promotores del terrorismo.

Con toda claridad Raúl dejó sentada la idea de que no era razonable, de que se nos acusara de terrorista cuando las víctimas eran nuestras, asesinadas o mutiladas por acciones criminales. No olvidamos la voladura del avión de Cubana en Barbados, el asesinato de personal diplomático en el exterior, los hechos de Boca de Samá y en los hoteles en La Habana, donde perdió la vida el joven italiano Fabio Di Celmo, víctima de actos dinamiteros, organizados desde el exterior.

En esa cita Raúl Castro sostuvo: “Me aportan el dato mis compañeros: en esa etapa tuvimos 3 478 muertos y 2 099 discapacitados de por vida; más otros muchos que fueron heridos”

Como quedó demostrado, los terroristas eran los que ponían los muertos y se preguntaba: “¿De dónde venía el terror entonces? ¿Quiénes lo provocaban? Algunos de los que incluso han estado por Panamá en estos días, como el agente de la CIA Rodríguez, que fue el que asesinó al Che y se llevó sus manos cortadas para probar por sus huellas digitales, no sé en qué lugar, que se trataba del cadáver del Che, que después recuperamos por la gestión de un gobierno amigo en Bolivia. Pero, bueno, desde entonces somos terroristas”.
Como se ha observado en los días posteriores de la Cumbre de Panamá, Cuba cumple lo expresado al presidente Obama, de la disposición del diálogo respetuoso y a la convivencia civilizada entre ambos estados dentro de las profundas diferencias.

Por lo que se nota, a pesar de las declaraciones del candidato a la presidencia de Estados Unidos, Marcos Rubio, de boicotear los pasos dados por Obama, Obama no será “prisionero del pasado “, según sus palabras, con Cuba ni con la región al mostrarse convencido de que si continúa el diálogo bilateral entre su Gobierno y el de Raúl Castro habrá progresos pese a las “diferencias”, palabras remarcadas por ambos mandatarios.

La decisión la hizo pública Jeff Rathke, vocero del Departamento de Estado norteamericano a través de una nota oficial en la que señaló que el plazo de 45 días de notificación al Congreso expiró y el Secretario de Estado tomó la decisión final de rescindir la designación de Cuba como Estado Promotor del Terrorismo, que se torna efectiva desde este 29 de mayo.

Como se sabe el listado fue elaborado de forma unilateral por Washington, mientras la oficina diplomática norteamericana aseguró hoy que la decisión se torna efectiva de inmediato. ¡Al fin!


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