Sin embargo, a pesar de la justa causa y lo que ello significa, la propuesta ha sido bloqueada por un reducido grupo de naciones, pero influyentes, encabezado por los Estados Unidos de Norteamérica, con mucho de premeditación y alevosía.

Por supuesto que esto repercute de forma negativa en aquellos países necesitados de progreso científico-técnico como forma de salida a situaciones económicas y sociales que padecen. Cuba multiplica ese efecto ya que a esas limitaciones se suman los daños del bloqueo estadounidense en su progreso científico-técnico, encareciendo no solo el financiamiento de las importaciones o de provocar gastos adicionales a las exportaciones, sino demorando o impidiendo técnicas necesarias al desarrollo.

Según datos ya publicados por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) las afectaciones están en el no acceso a tecnologías norteamericanas, la incitación a la fuga de talentos que ha originado daños y perjuicios socioeconómicos al país. Para reconocer solo algunos de estos índices basta incursionar en cualquiera de las esferas de la vida nacional y constatar la falta de equipos tecnológicos, recursos materiales y servicios del exterior impedidos de sumarse a nuestro desarrollo.

En realidad se habla mucho de estos daños materiales que padecemos desde hace medio siglo y que por supuesto incluye erosión al patrimonio económico y la reducción de posibilidades de aplicación de técnicas y proyectos, sin embargo, un tema puntual en los resultados del bloqueo es la flagrante violación de los Derechos Humanos al individuo como tal, a la familia, la comunidad y la sociedad en su más amplio prisma, en un horizonte que se desplaza desde el deterioro social a la fuga de cerebros. Esa malévola política combatida por nuestros hombres y mujeres de ciencia necesita de aquella declaración de Derechos Humanos que ya Martí vislumbraba desde el siglo XIX cuando afirmó que “Pensar es abrir surcos, levantar cimientes y dar el santo y seña a los corazones”.

Por años se ha ido cuantificando cómo y cuánto acciona el bloqueo sobre la esfera científica en Cuba, así como en las implicaciones monetario-financieras del comercio de determinados servicios científicos, mermando las posibilidades de ejecutar acciones para el desarrollo. La imposibilidad de adquirir productos, componentes o agregados para la aplicación de modernas tecnologías, equipos y procesos indispensables ha desarrollado un duro enfrentamiento de la ciencia ante esas necesidades con búsqueda de variantes y caminos alternativos no siempre exitosos.

La rama de la salud, vulnerable como pocas, sufre el déficit de medicamentos, tecnología y posibilidades de mejorar el sistema sanitario del país a pesar de que Cuba, con asombroso esfuerzo humano y científico, ha logrado en situación muy difícil mantener en alto su prestigio como potencia médica. Por otro lado, el inhumano bloqueo ha negado la posibilidad de adquirir equipos para el funcionamiento del Laboratorio de Técnicas Nucleares, por lo cual cesó sus operaciones privando al país de estudios fisiológicos y genéticos que permitan obtener nuevas variedades de cultivos e incrementar los rendimientos agrícolas en diversas condiciones de suelos y clima. Ello ha obligado al país a comprar semillas híbridas con costos de alrededor de 1 000 dólares por kilogramo para incrementar los rendimientos, lo que ha encarecido considerablemente la producción de alimentos.

Sucede parecido con el transporte, las comunicaciones, la agricultura y hasta en la inter comparación de patrones de instrumentos de medición al realizarse, según una nota recientemente publicada, mediante países del cono sur de la región como Brasil y Argentina, por la imposibilidad de acceder al NIST (National Institute of Standards and Technology), organismo gubernamental para la normalización y la metrología en Estados Unidos. Las cifras indican que el costo total por enviar al exterior más de 15 instrumentos de medición es de 52 000 CUC, más una demora superior a dos meses de estadía en el extranjero, lo cual invalida el uso de esos equipos.

El bloqueo aumenta el precio de determinados artículos de restauración y conservación para el Instituto de Literatura y Lingüística, incluidos los fletes, lo que obliga a Cuba a desembolsar una cifra considerable de dólares; mientras le resulta imposible adquirir en Estados Unidos equipos para la certificación de Gabinetes de Seguridad Biológica y su calibración, de los que en ocasiones no se encuentran similares en otros mercados. Muy ilustrativo de los daños y perjuicios económicos y comerciales originados por el bloqueo es el encarecimiento de insumos (hay que importarlos de terceros países) para el trabajo de los inspectores ambientales estatales, tales como GPS, analizadores de gases, residuales, agua y sonómetros.

Mientras que en la esfera radiológica y de seguridad nuclear, es imposible adquirir equipos de protección y para la respuesta a emergencias de ese tipo así como para la implementación de los acuerdos de salvaguardas además de las limitaciones para obtener información sobre esos temas.

La violación de los Derechos Humanos en materia de ciencia y técnica, y que ya de por si incide en los peligros medioambientales que amenazan a  la humanidad, se tornan crueles con nuestro país impedido de desarrollo científico a través de un bloqueo ahora políticamente manipulado, edulcorado y retocado, pero que en el fondo, desde otra arista, continúa con el mismo propósito de destruir cada una de las conquistas de la Revolución cubana.

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