CAMAGÜEY.- La intención de Estados Unidos de apoderarse de Cuba perdura desde hace más de dos siglos. Los hechos acaecidos durante la etapa final del enfrentamiento victorioso de los mambises contra las huestes españolas concluyendo el siglo XIX y la Enmienda Platt a inicios del XX, fueron signos inequívocos de intromisión contra el país.

Para los patriotas cubanos el 20 de mayo constituye una afrenta a la soberanía, a la independencia y a los derechos de ejercer libremente nuestros designios, sin ninguna intervención extranjera.

Cómo no recordar que de acuerdo con lo estipulado en el Tratado de París, el 1ro. de enero de 1899, el país dejaba de ser una colonia española, pero oficialmente se inició la ocupación militar de Cuba por Estados Unidos. Con ello, la Isla no tenía definido el futuro independiente por el que combatió durante décadas a sudor y sangre, y sí la presión de “contar” con un gobernador militar, quien ejercería su labor por medio de órdenes militares.

Solo un pensamiento de ingenuidad podría esquivar la esencia de ese proyecto norteamericano, de crear condiciones para el dominio sobre Cuba, sueño de los trasnochados que avivan hoy el título III de la Ley Helms-Burton.

Diversas fuentes de información nos remiten como antecedente a los planes de Estados Unidos y de manera particular, a la United Fruit Company, consorcio que entró a Cuba durante los años de ocupación y adquirió en la zona oriental de Mayarí 5 000 caballerías de tierra por el irrisorio precio de 500 pesos, menos de un centavo por cada manzana de terreno.

Puede imaginarse el poderío ejercido por la United Fruit Company al saber que dentro de sus extensas propiedades había poblados, donde ni siquiera regían las leyes cubanas y tenían dominio total sobre el transporte local, acueductos y otros servicios.

Es lo que pretenden retomar a través de las reclamaciones en tribunales norteamericanos de las tierras nacionalizadas legalmente por Cuba, al amparo de convenios internacionales.

Orlando Guevara Núñez, colega del periódico provincial Sierra Maestra, de Santiago de Cuba, recuerda de manera atinada que antes de 1959 en Cuba se celebraba el 20 de mayo como día de la independencia. Los más viejos saben que en las escuelas se falseaba la realidad, decían que ese día había nacido la República independiente al cesar el dominio español y desde entonces era más plena la “libertad”.

Se omitía un “detalle” del que a nadie le cabe duda hoy en este Archipiélago, aquel día Cuba dejó de ser colonia de España y pasó a neocolonia de Estados Unidos de América.

El ensayista y Doctor en Ciencias Filológicas, Luis Toledo Sande, en un reciente artículo: 19 y 20 de mayo en la historia de Cuba, publicado en Granma con acierto dijo: “Con Enmienda Platt o sin ella –se derogó formalmente en 1934-, la República proclamada el 20 de mayo de 1902 fue contraria a los ideales por los que Martí luchó y murió”.

El Líder Histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, también se refirió a este hecho en múltiples ocasiones. “La historia de Cuba en los últimos 140 años es la de la lucha por preservar la identidad e independencia nacionales, y la historia de la evolución del imperio de Estados Unidos, su constante pretensión de apropiarse de Cuba y los horrendos métodos que hoy utiliza para mantener el dominio del mundo”, dice al inicio de su reflexión El imperio y la isla independiente, que publicado en el sitio web Cubadebate, es un excelente referente para que las nuevas generaciones de cubanos conozcan su historia y defiendan el derecho de su nación a la soberanía.

El rechazo a la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, y a todos los intentos del Gobierno de los Estados Unidos de apoderarse de Cuba y de su futuro, es la más actual pelea en estos cientos de años.