CAMAGÜEY.- Si no fuera por el grupo de militares que resultó herido, la asonada golpista de Juan Guaidó y de Leopoldo López contra el gobierno constitucional de Nicolás Maduro, no merece más que una sonada trompetilla, por lo burda y bufonesca que resultó.

Que hicieron el ridículo ya hoy nadie lo duda, porque tanto la oposición derechista y sus patronizadores imperialistas, comenzando por Donald Trump y su pandilla, confiaron en que solo requerían de un burdo detonador para que tanto las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB) y el pueblo venezolano se les unieran en su intento de derrocar la Revolución Bolivariana, pero se llevaron tremendo chasco.

Arrancaron, supuestamente, ocupando una base aérea en Caracas, según los medios de prensa derechistas internacionales con un reducido grupo de las FANB los cuales acudieron a la convocatoria, después se supo, totalmente manipulados por sus mandos al ser citados para sofocar una fuga de presos que estaban armados o para ser condecorados y cuando reaccionaron se dieron cuenta de que estaban participando en un golpe de estado por lo que abandonaros a los golpistas.

Lo cierto es que nunca tomaron la base aérea La Carlota y aunque incendiaron algunas instalaciones y derribaron parte del perímetro de esta, los partidarios derechistas fueron mantenidos a ralla por lo militares leales que tenían órdenes de no responder a la violencia para evitar el derramamiento de sangre innecesario.

Mientras esto ocurría en la capital bolivariana, desde Washington llovían las mentiras y las tergiversaciones de los acontecimientos que para ellos no eran producto de un golpe de estado sino la restauración de la democracia en Venezuela entre las que situaban Maduro tomando un avión para Cuba, hasta el punto de que John Bolton llamó al Ministro de Defensa Vladimir Padrino a apoyar la llamada Operación Libertad encabezada por el autoproclamado Juan Guaidó y el frustrado Leopoldo López. No faltó Mike Pompeo, el secretario de Estado, reiterando la falacia de las tropas cubanas sosteniendo el régimen de Maduro y la amenaza del bloqueo total a  Archipiélago.

Lo real de todo es que Guaidó desapareció después del fallido intento y Leopoldo, que permanecía en prisión domiciliaria por su participación en las guarimbas que sembraron el luto en la población venezolana, concluyó su liderazgo en un periplo por las embajadas en Caracas, primero en la chilena y finalmente en la de España, donde solicitó asilo.

Salvo el asedio de los complotados a la base aérea La Carlota, que terminó en horas de la tarde de ese 30 de abril, el resto de la población caraqueña se mantuvo alerta y en combativa vigilia frente al Palacio de Miraflores como demostración de apoyo al gobierno chavista, que ratificaron masivamente este primero de mayo, al igual que los mandos y soldados de las ocho Regiones de Defensa Integral que se mantuvieron leales a Maduro al que reconocieron como su Comandante en Jefe.

Con este frustrado intento golpista resulta más que evidente que tanto Guaidó como Leopoldo López y la derecha proimperialista parecen haber quemado sus últimas posibilidades de liderar una oposición seria, capaz de entablar un diálogo que permita a los venezolanos lograr la paz que tanto ansían y por la cual han luchado y resistido todas las embestidas de Trump y su pandilla.