CAMAGÜEY.- Una decisión trascendente para la institucionalización del país adoptó el Parlamento cubano con la aprobación de la nueva Constitución de la República, cuya ratificación será sometida a referendo popular el 24 de febrero próximo.

También los diputados conocieron que pese a las tensiones financieras, los embates de la naturaleza y el bloqueo norteamericano la economía cubana logró crecer, aunque modestamente, durante el 2018, resultado meritorio que nos alienta a continuar avanzando en la actualización del modelo económico y social que la Revolución lleva adelante.

El Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba creció en 1,2 % durante el año que finaliza mediante el esfuerzo propio, sin aumentar la deuda con el exterior, después de daños superiores a los 13 mil millones de dólares por los eventos naturales que nos azotaron y a pesar del criminal bloqueo económico del gobierno de los Estados Unidos, cuyos perjuicios a la economía sobrepasaron los 4 mil millones de dólares o lo que es igual, unos 12 millones diarios, monto con el cual son inestimables las inversiones que hubiésemos podido realizar para el desarrollo del país y elevar el nivel de vida de la población.

En su convocatoria ordinaria, la Asamblea Nacional del Poder Popular, máximo órgano legislativo de la nación en sus sesiones de fin de año aprobó el plan de la economía y el presupuesto para el actual 2019 a la vez que refrendó las modificaciones o adiciones hechas al proyecto de reforma constitucional discutido por la población en el período del 15 de agostó a igual fecha del mes de noviembre acerca del cual se hicieron 780 mil propuestas por los más de 7 millones de cubanos que participaron en la consulta popular y de las cuales un elevado por ciento fue adicionado al documento final, en singular ejercicio de democracia participativa.

La Carta Magna aprobada, que ahora será sometida a un referendo popular cuya pregunta es: “Ratifica usted la nueva Constitución de la Republica” mediante el voto secreto de cada ciudadano, constituye la expresión y la voluntad del pueblo de darse una Constitución que consagre el socialismo que construimos, nuestra soberanía e independencia y el derecho de todos los cubanos a un vida mejor con dignidad, sin discriminación, con vocación solidaria e integracionista con los pueblos de América Latina y el Caribe.

La Ley Fundamental de la República, recoge igualmente en sus artículos las distintas formas de propiedad y la inversión extranjera existentes en la sociedad cubana, la condición de Estado laico y refrenda todas las manifestaciones del derecho civil de sus ciudadanos.

Por su parte, el presupuesto del Estado para el venidero año, que también recibió el voto afirmativo de los diputados tiene, como el de los anteriores, una marcada tendencia social ya que de los 38 mil millones destinados a los gastos de la actividad presupuestada, el 51% está destinado a la educación y la atención a la salud pública de la población, mientras que a la seguridad social se dedicarán 6 mil 670 millones de pesos dentro de los cuales se incluyen el pago a los pensionados que ya suman un millón 660 mil como consecuencia del envejecimiento poblacional.

Los parlamentarios constaron que este año no será menos tenso y complejo que el acaba de concluir y será necesaria la más férrea unidad de todos los cubanos para vencer, en el orden económico y político, los desafíos que nos deparan sus 365 días.

Con independencia del bloqueo estadounidense y su persecución financiera, los cubanos, que vamos por más en el 2019, debemos en el orden interno enfrentar un proceso inversionista que cubra con su rendimiento el financiamiento otorgado, incrementar los ingresos por las exportaciones y diversificarlas al tiempo que se garantice su cobro, sustituir importaciones con mayor participación de la industria nacional, prestar especial atención de los inventarios que representan el 25% del PIB a precios corrientes y sobre todo trabajar duro, con mayor eficiencia, calidad y ahorro, aplicando la ciencia y la técnica a todos los sectores de la vida nacional, con nuestros propios recursos, de manera que podamos seguir creciendo, aunque sea modestamente, durante el “Año 61 de la Revolución” que refrenda el triunfo revolucionario del primero de enero de 1959.