CAMAGÜEY.- De histórica calificó el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, la investidura de Andrés López Obrador como presidente de los Estados Unidos de México, a la que asistió como invitado, formando parte de la decena de jefes de Estado de la región que concurrieron a la toma de posesión del nuevo jefe del Gobierno de la nación azteca.

A partir de ahora, dijo el nuevo Presidente mexicano, se llevará a cabo la cuarta transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical para enfrentar la corrupción, la pobreza que hoy sufren más de 30 millones de nacionales y el crimen organizado.

López Obrador, el mandatario más votado en la historia de las elecciones presidenciales, adelantó en sus discursos, tanto en el Palacio legislativo de San Lázaro como en la avenida del Zócalo donde le habló a los pueblos originarios que le entregaron el bastón de mando, el firme compromiso de “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”.

En el programa de gobierno propuesto, signado por la austeridad de no gastar más de lo que se ingresa al presupuesto, comenzó por reducir los salarios de su Gabinete, el suyo propio y el de otros funcionarios, algunos de los cuales devengaban mensualmente más de 30 000 dólares, al tiempo que para dar el ejemplo se pronunció por vender el avión presidencial cuyo costo es de alrededor de 270 millones de dólares y reducir los viajes al exterior y cuando estos fueran necesarios los haría en líneas comerciales.

En cuanto a las necesidades sociales de los mexicanos jerarquizará los planes educacionales en general y para lo que dispongan de menos recursos se organizará un plan de becas desde la enseñanza primaria y secundaria hasta las universidades, estas últimas con estipendios que les permitirán atender sus gastos personales y familiares, al tiempo que se restablecerá el Artículo 3ro. de la Constitución que reconoce el derecho a la educación gratuita en todos los niveles.

Es el propósito en cuanto a la salud garantizar a todos los mexicanos el derecho a la atención médica y medicinas gratuitas, comenzando por las unidades del Seguro Social en las zonas más pobres del país y cuyo programa se irá extendiendo a toda la nación.

Impulsar la Ciencia, la Cultura, el Deporte, el apoyo a los damnificados de los sismos, a los discapacitados, a los pequeños productores agrícolas, a las pequeñas y medianas empresas, se fomentará la actividad pesquera y la repoblación forestal, se distribuirá una canasta de alimentos básicos a precios bajos y se producirá un aumento del salario de los trabajadores entre otras muchas más disposiciones dirigidas todas a borrar las huellas que signaron las últimas décadas de gobiernos neoliberales en este país.

La pregunta que muchos se hacen es si en los seis años que durará su Gobierno, López Obrador, que se someterá a un plebiscito revocador en sus primeros tres años, podrá llevar a cabo la gigantesca tarea transformadora propuesta, porque aunque tiene a su favor las fuerzas populares que lo respaldan, encontrará el escollo de la férrea oposición neoliberal cuyo poder interior y exterior no puede subestimarse y que desde ahora ya se dispone a actuar en compacto bloque para frustrar la obra renovadora de la vida de la nación mexicana que se propone llevar a cabo.

En cuanto a la política exterior, trabajar con el Gobierno norteamericano para aliviar la grave situación de la emigración, tanto la creada ahora por las caravanas de centroamericanos como los de su propia población y hacerlo con la voluntad de mantener vínculos recíprocos de respeto y soberanía.

Para la región se reafirmaron los lazos de unidad con América Latina y el Caribe cuando Obrador recordó que México no dejará de pensar en Simón Bolívar, José Martí y Benito Juárez, que guían con su ejemplo de patriotismo el camino de los pueblos y sus dirigentes políticos, mientras llamó a Cuba como nación hermana y consideró oportuno agradecer a Nicolás Maduro su presencia en su toma de posesión, cuya invitación había sido cuestionada por la derecha, sobre todo en el llamado Grupo de Lima.