CAMAGÜEY.- No pudimos los cubanos hacer mejor regalo a Fidel, el líder histórico de nuestra Revolución, que iniciar el proceso de consulta popular del Proyecto de Reforma Constitucional de Cuba aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular, este 13 de agosto, fecha en la que cumpliría 92 años de edad.

Digo esto porque la nueva Carta Magna que proponemos darnos recoge como ningún otro documento suscrito en el país su pensamiento revolucionario, solidario, humanista, el sustento de la gigantesca obra que levantó con sus manos de conductor y las novedosas y avanzadas ideas que nos legó

Si la Reforma Constitucional propone “cambiar todo lo que deba ser cambiado” es porque él lo fijó como principio programático, soslayando esquemas y dogmas y defendió siempre actuar de manera previsible frente a los sucesos que estaban por venir para poder dominarlos.

Si algo central tiene el documento constitucional puesto a consulta es el respeto que siempre sintió por el protagonismo del pueblo en todas las tareas, su participación democrática, soberana y decisiva en los acontecimientos más relevantes de la vida nacional.

El Proyecto constitucional sometido desde hoy y hasta el 15 de noviembre a consulta de la población es un proceso organizativo minucioso en el que se prevé que todo lo que se diga acerca de los 224 artículos contentivos, por el más simple ciudadano, en las reuniones en los barrios, lo centros laborales, estudiantiles e instituciones de todo tipo sea plasmado en actas escritas que serán evaluadas por la comisión organizadora central y tenidas en cuenta para perfeccionar el documento que será aprobado en un referéndum nacional.

“El proyecto reafirma el carácter socialista de nuestro sistema político, económico y social así como el papel rector del Partido Comunista de Cuba e incorpora el concepto de Estado socialista de derecho institucional y el imperio de la ley, dentro de ello la supremacía de la Constitución.

Si algo en particular refrenda la propuesta de Carta Magna son los derechos de los ciudadanos, que van desde el referido a la defensa y al derecho de un debido proceso hasta la educación y la salud que se mantienen como función del Estado con carácter gratuito.

Se reafirma el derecho de igualdad y la no discriminación además de por el color de la piel, sexo, raza, el de por género, identidad de género, orientación sexual, origen étnico y discapacidad, llegando a definir que el matrimonio es consensual entre dos personas sin importar el género.

El sistema económico que contiene el documento constitucional refleja que se mantienen como principios esenciales la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales y la planificación centralizada a los que añade el reconocimiento del papel del mercado y de nuevas formas de propiedad no estatal, incluida la privada.

En marcha la consulta popular del proyecto de Reforma Constitucional en un proceso que llegará hasta los más apartados rincones del país, e incluso en el que podrán participar alrededor del millón de cubanos que viven en el exterior, en un sincero ejercicio de democracia y que seguramente transitará por el referendo y convertido en ley por la Asamblea Nacional, será oportuno recordar lo dicho por Fidel en el acto de entrega de la Constitución de la República en 1976: “Por eso es nuestro propósito una vez que se haya aprobado esta Constitución luchar consecuente y tenazmente, para que cada uno de los preceptos de esa Constitución se cumplan; que nadie le pueda imputar a la Revolución jamás, de que se acordaron leyes y principios que después no se cumplieron”.