LA HABANA.- Desde el 2012 hasta la fecha se han tratado exitosamente con hidrogel aproximadamente 500 pacientes en diferentes hospitales de La Habana. La mayoría, han sido casos graves, entre ellos personas con más del 60 por ciento de su cuerpo quemado y soldados a los que había que amputarle un pie o una mano.

Todos esos pacientes han tenido una segunda oportunidad o restablecido por completo su calidad de vida gracias a los esfuerzos de un pequeño grupo liderado por el Doctor Manuel Rapado Paneque, Jefe del Laboratorio de Química de las Radiaciones en el Centro de Aplicaciones Tecnológicas y Desarrollo Nuclear (Ceaden); único centro en Cuba en el cual se encuentra registrado un producto para uso tópico con hidrogeles.

Pero, ¿en qué consiste esta moderna técnica? Según el investigador, un hidrogel es una matriz hidrofílica de un polímero. En este caso, se considera una herramienta médica utilizada, en primer lugar, para cubrir la piel con necesidad de un ambiente húmedo para el proceso de sanidad. Esta contribuye a acortar el proceso de cicatrización y solo necesita la mitad del tiempo requerido para cualquier otro tipo de tratamiento convencional.

"Se usan por la similitud de sus propiedades físicas con la de los tejidos vivos. Son biocompatibles en contacto con la sangre, con los fluidos corporales y los tejidos. También son suaves, con un alto contenido de agua, elásticos y tienen una baja tensión interfacial. Muchos de estos responden a estímulos del organismo, como cambios de pH y de temperatura", argumenta.

Para una mejor comprensión, el hidrogel ha venido a sustituir lo que en la antigüedad -e incluso actualmente a través de la medicina natural- se hacía con la cáscara de la papa, del plátano y otras frutas, así como hojas de determinadas plantas.

Al igual que estas vías alternativas, el hidrogel puede ser empleado para quemaduras, úlceras varicosas o de pie diabético. En estas enfermedades, acota el experto, uno de los mayores problemas es la pérdida masiva de fluidos y la exposición a microorganismos, lo cual puede costar la vida en ocasiones.

"Muchos de estos hidrogeles, lo que sería el primer peldaño de las pieles artificiales, vienen a cumplir un proceso de regeneración tisular en vez de cicatrización, que es lo que realmente busca la ingeniería de tejido, y en lo que se está trabajando hoy en el mundo".

Rapado comenta que no es hasta finales de los 60 del pasado siglo que se crea el concepto de la cura húmeda, y cuando los 80 decían adiós, aparece el primer apósito de hidrogel patentado en el orbe.

En nuestros días, el uso de apósitos se halla bien establecido, han aparecido muchas marcas productoras, lo que demuestra la buena aceptación del tratamiento; y no es para menos, ya que la tecnología de irradiación (mediante la cual se obtienen los hidrogeles) proporciona un producto en su empaque final estéril, que cumple las funciones de proteger de la entrada de bacterias y microorganismos al cuerpo humano.

El investigador menciona entre las ventajas de la radiación para estos procederes, la reticulación y esterilización del material de forma simultánea, el alto grado de pureza del producto y la posibilidad de variar los niveles de temperatura.

Debido a sus beneficios, los usos del hidrogel se han diversificado. Puede aplicarse como suturas de cura, tendones artificiales y cartílagos, riñones artificiales, sistemas para reconstrucciones maxilofaciales y de órganos sexuales, sustitutos de las cuerdas vocales, sistemas de liberación controlados, y lentes de contacto y lubricantes en superficies, ejemplo catéteres y guantes quirúrgicos.

Lo importante, aclara Rapado, es que mantenga la humedad en la interfase herida, que no sea tóxico ni provoque efectos alérgicos, proteja de la penetración de microorganismos pero, a la vez, permita un intercambio gaseoso, sobre todo de oxígeno. Además, que posea pequeña adherencia, es decir, que le sea fácil al médico colocarlo y quitarlo cuando va a curar.

Debe, en adición, dar un efecto de alivio, absorber todo el exudado que provoca una herida o una úlcera y tener costos competitivos.

En cuanto a ese aspecto, el investigador titular del Ceaden destaca que la institución fabrica uno de los más baratos, pero por eso no deja de ser de los más aceptados para tratar zonas cruentas.

"La cotización actual está sobre el precio de unos 6 dólares el apósito (140 pesos moneda nacional); los que venden en Estados Unidos, que han traído los familiares de pacientes a Cuba, se hallan en el orden de los 150 dólares. Si subimos la producción, el precio se pudiera abaratar", indica.
Difícil pero posible

De acuerdo con Manuel Rapado, en la mayor de las Antillas hay muy pocos sustituyentes de tejidos, o sea, cobertura temporal. "La que hacemos acá es como un híbrido, le hemos hecho transformaciones tecnológicas para evitar el efecto adverso del trópico. Hemos modificado el proceso tecnológico".

Asimismo, añade que esperan comenzar a fabricar el hidrogel en tubitos -ahora lo hacen en bandejitas -, en la forma de un pre-gel con la finalidad de tratar igualmente cavidades.

El estudioso subraya que la producción pasa por los sistemas de calidad, de buenas prácticas. "Hay procedimientos para los procesos de fabricación, radioesterilización y las pruebas de control de calidad. Todo eso lo inspecciona el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed)".

El esquema de producción consiste en preparar la materia prima en un primer paso, se lleva a un empaque y luego se irradia. Aunque pudiera parecer sencillo, incumbe a varias disciplinas y requiere muchas habilidades en el proceso.

Con la capacidad actual de producción, hacen semanalmente unos 25 apósitos porque los irradiadores son del laboratorio y prestan otros servicios, explica el investigador. "Jugamos con la posibilidad de utilizarlos en un tiempo determinado", señala.

"Estamos a nivel de laboratorio y quisiéramos pasar a una escala piloto o industrial, todo esto depende de una ayuda estatal. Ya pasando una escala piloto podemos lograr que se disponga de apósitos de hidrogel en diferentes hospitales provinciales y municipales.

Ahora trabajo con beakeres (vasos de precipitado), en fin, cuento solo con vidriería para producir. Necesitamos equipamiento pero eso demanda una inversión primaria. Queremos tocar puertas para esa ayuda económica y así concientizar decisores, que es lo que nos está faltando", resalta Rapado.

No obstante las difíciles condiciones de trabajo, el equipo ha garantizado suficiente hidrogel para pacientes graves o con peligro para la vida y gracias a esa producción, pese a ser poca, no se ha perdido ningún paciente tratado, a decir del especialista.

Entre las instituciones de salud que aplican hidrogeles hoy se encuentran el Hospital Pediátrico Docente Juan Manuel Márquez, el Instituto de Angiología y Cirugía Vascular, el Hospital Clínico Quirúrgico provincial Joaquin Albarrán, el Hospital Clínico Quirúrgico Docente Manuel Fajardo, el Hospital Universitario General Calixto García (principalmente en quemados), el Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras (como sustituto temporal en las zonas de toma, cuando se hace un injerto) y el Hospital Militar Dr. Carlos J Finlay (en el tratamiento de zonas cruentas y úlceras de cúbito).

Todos ellos espacios donde hidrogel -una fórmula casi mágica hecha con suma entrega y diligencia- ha contribuido a la cicatrización en quemaduras de segundo grado y profundas, y cierre definitivo de muchas de tercer grado, la epitelización temprana en zonas de donación, la desaparición inmediata del dolor en áreas cruentas, el control de la infección y el sangrado, y sobre todo, a la medicina cubana en general.

*Redactora del semanario Orbe