Como compendio de hechos, todos con carácter fundacional en la sociedad cubana, abril sobrepasa los límites del calendario para adentrarse en la historia de la nacionalidad y de los grandes momentos de la Revolución.

Fue en medio de la batalla por la independencia cuando el cuarto mes del año 1869 despuntó como clarinada con la Asamblea de Guáimaro, la proclamación de una Constitución y la elección de Carlos Manuel de Céspedes como presidente de la República en Armas.

A 23 años del suceso, en la continuidad de la lucha, organizó José Martí el Partido Revolucionario Cubano, el cual, como señalaba en una de sus bases, se proponía “…fundar en el ejercicio franco y cordial de las capacidades legítimas del hombre, un pueblo nuevo y de sincera democracia…”

Su objetivo fundamental era unir voluntades en un apretado haz bajo una dirección unificada, para trabajar en el terreno de las ideas a favor de la independencia de Cuba.

Como prolongación de aquel proceso y con el empeño similar de cohesionar a la vanguardia de la clase obrera ya en el poder, el Partido Unido de la Revolución Socialista adopta, en abril de 1965, el nombre de Partido Comunista de Cuba y crea su primer Comité Central.

Abril es también el mes de la huelga que golpeó los cimientos de la tiranía de Fulgencio Batista y que, a pesar de su fracaso, el día nueve, demostró la existencia de una fuerza creciente dispuesta a luchar a todo lo largo y ancho de la Isla.

Pero es, además, Girón, con su lección histórica para quienes todavía acunan sueños de agresión contra el país antillano y aspiran a hacer claudicar a sus hijos.

El 16 de abril de 1961 el Comandante en Jefe Fidel Castro proclama el carácter socialista de la Revolución Cubana en el sepelio de las víctimas de los bombardeos perpetrados el día anterior contra los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba.

Durante aquella jornada de dolor y gloria, el pueblo armado congregado frente al cementerio de Colón patentizó, con los fusiles en alto, su decisión de defender la Patria.

A partir de ese momento, miles de milicianos marcharon hacia las unidades de combate en espera de la agresión alentada y financiada por los poderosos vecinos del Norte.

En homenaje a los caídos durante el rechazo a la invasión mercenaria que desembarcaría al amanecer siguiente, esta fecha quedó instituida como Día del Miliciano.

Menos de 72 horas más tarde se consolidaba la victoria y el imperialismo sufría su primera gran derrota militar en América. Desde entonces el mundo no sería el mismo. Un pequeño pueblo valiente y audaz demostró que con la unidad era posible enfrentar al poderoso gigante imperialista y vencerlo.

Como símbolos de continuidad y futuro, ese mes acoge la fundación de la Unión de Jóvenes Comunistas y de la Organización de Pioneros José Martí, cuyos miembros han sido y son protagonistas de numerosos acontecimientos históricos.

Los valores, la estirpe y el temple de las nuevas generaciones fueron reconocidos por Fidel, quien señaló: “Una de las cosas extraordinarias de nuestra Revolución es que desde que vino al mundo – y pudiera decirse que las ideas de nuestra Revolución se engendraron en aquella colina universitaria- hubo estrecha vinculación de hermanos gemelos, y casi podría decirse de hermanos siameses, entre Revolución y juventud.”

Abril también acogió las sesiones del VII congreso del Partido Comunista de Cuba, acontecimiento histórico que sentó las bases en el camino hacia las transformaciones del modelo económico y social de la nación y acordó las proyecciones de desarrollo hasta el 2030.

Por esta sucesión de acontecimientos puede decirse que abril es referencia, ejemplo, continuidad y fundación. Es fuente donde nutrir las fuerzas frente a adversidades y retos.

Como reclamó el poeta en su canción, “Acuérdate de abril si abril volviera”, los cubanos apelan a sus raíces históricas, vigorizan las bases que mantienen la unidad y asumen nuevas tareas dignas de abril:

El próximo día 18, un día antes del aniversario 57 de la victoria de Playa Girón, se constituirá la IX legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular con diputados elegidos democráticamente en las urnas por la gran mayoría de la población cubana.

Será otra lección de unidad y democracia para el mundo, por si no bastaran los muchos ejemplos que llenan la historia de Cuba y una reafirmación de que el camino escogido no tiene marcha atrás.

Otra página de gloria en el honroso calendario de la Patria, como una mañana de abril con nueva luz.