CAMAGÜEY.- Acompañado por una vigilia de cientos de sus partidarios y a las exclamaciones de “libertad para Lula”, el exmandatario brasileño permanece encarcelado en la estación de la policía federal de Curitiva, adonde viajó para cumplir voluntariamente la orden de detención dictada arbitrariamente por el juez Sergio Moro, sin haberse agotado todos los medios judiciales cuya tramitación le permitiría seguir en libertad en un proceso de apelación que incluiría hasta el Supremo Tribunal de Justicia, lo cual constituye un capítulo más en la larga persecución política a la que está siendo sometido para evitar su postulación a la presidencia del gigante sudamericano.

El fundador del Partido del Trabajo, Luiz Inácio Lula da Silva, tomó tal decisión después de finalizar la misa que en memoria de su esposa, fallecida hace un año, se celebró de manera multitudinaria por miles de sus seguidores frente al local del Sindicato Metalúrgico de San Bernardo de Combo, en las afueras del estado de Sao Paulo, en evitación de que fuera declarado en desacato por parte de las autoridades policiales.

Como se recordará, en una prolongada sesión que duró varias horas, el Supremo Tribunal Federal, con una votación de seis contra cinco de sus once integrantes, rechazó el habeas corpus preventivo presentado por los abogados de Lula, luego de que en enero pasado un tribunal de apelaciones de segunda instancia lo condenara a 12 años y un mes de cárcel por un supuesto delito de soborno vinculado a un apartamento que se dice le fue entregado a cambio de “favores” y el cual nunca le perteneció y jamás puso un pie en el.

Ante tal arbitrariedad, la reacción popular no se ha hecho esperar, y cientos de miles de sus partidarios en más de 40 ciudades brasileñas se han lanzado a las calles a protestar contra la orden de detención del exmandatario y han mostrado su decisión de impedir que sea encarcelado al punto de colocarlo bajo su protección.

Tampoco ha faltado la reacción indignada en la esfera internacional donde destacan las de varios mandatarios latinoamericanos, entre ellos la de Nicolás Maduro, quien escribió en su cuenta Twitter “duele en el alma esta injusticia’ o la de Evo Morales el cual expresó que la verdadera razón de la condena es impedir que Lula vuelva a ser presidente de Brasil, o la del expresidente ecuatoriano Rafael Correa quien dijo que su crimen es haber sacado de la pobreza a 38 millones de brasileños.

Por su parte, la Cancillería cubana patentizó que el rechazo al habeas corpus es una nueva expresión de la dilatada e injusta campaña contra Lula, el Partido de los Trabajadores, y las fuerzas de izquierda de Brasil, así como que la detención del expresidente sería un acto gravísimo.

En tanto, aun sin responder, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas recibió un pedido de la defensa de Luiz Inácio solicitando su intervención para que este permanezca en libertad hasta que se agoten las apelaciones a las diferentes instancias judiciales a las que todavía tiene derecho.

Los abogados de Lula pueden presentar habeas corpus a los tribunales superiores los cuales no analizarían ya las pruebas a favor o en contra de este acerca del o los delitos de que se le acusa, sino se ocuparán de determinar si el proceso en su contra se condujo dentro de la legalidad y la Constitución y en caso de que no haya sido así, la condena puede ser anulada definitivamente.

Por su parte, el Partido de los Trabajadores ha reiterado que defenderá a su fundador y su candidatura a la presidencia hasta las últimas consecuencias, mientras este declaró que resistirá todos los ataques de las elites de poder contra las fuerzas de izquierda y jamás abandonará la lucha para regresar a Brasil al camino de la democracia y el bienestar del pueblo brasileño.