CAMAGÜEY.- La noticia es fresca-fresca. La trajo un cable de la EFE, fechado en Washington, a las 8:49 de la noche de este viernes: Congresistas de Florida piden a Trump que declare ilegítimo al sucesor de Raúl Castro. ¿Saben quién se hizo eco de ese despacho? El Nuevo Herald.

Es un órgano al servicio de los más mezquinos intereses capitalistas, que no pierde tiempo para estar siempre buscándole la quinta pata al gato sobre la democracia en Cuba.

¿Saben quiénes son los congresistas? No podía faltar el senador Marco Rubio y aliados a él, los miembros de la Cámara Baja Ron DeSantis, Carlos Curbelo, Mario Díaz-Balart, Ted Yoho e Ileana Ros-Lehtinen, a quien los cubanos conocen como la Loba Feroz a raíz  el caso de Elián González, el niño cubano, que estuvo secuestrado por la mafia en Miami.

No es raro que quienes hicieran la petición sean republicanos. Causa risa el argumento que le dan a Trump de que el sucesor de Raúl es ilegítimo “ante la ausencia de elecciones libres, justas y multipartidistas”

Que poco saben de la realidad cubana. El pueblo acude de manera espontánea a las urnas, custodiadas por niños y los votos son contados ante los ojos de los electores y todo el que quiera estar en el momento del escrutinio.

No han aprendido la lección de José Martí, el Héroe Nacional de Cuba y cito: “Pueblo que se somete, perece”.  Y la inmensa mayoría de los cubanos no estamos dispuestos a perecer porque a alguien se le antoje la descabellada idea  de acabar con la libertad y la soberanía conquistadas.

Pídanles a sus amigos —que tienen aquí adentro que les cuenten— que les escriban de lo que verán este domingo 11 de marzo, a lo largo y ancho del verde caimán.

Millones de cubanos, sin amenazas ni bayonetas en las espaldas, acudirán a los colegios electorales. De esa cifra en esta tierra de Camagüey estarán emitiendo sus votos por los delegados a la Asamblea Provincial del Poder Popular y al Parlamento más de medio millón de descendientes de Ignacio Agramonte, quien hizo de la vergüenza un símbolo.