CAMAGÜEY.- Este domingo 11 de marzo, alrededor de ocho millones de cubanos concurrirán a las urnas para elegir a los delegados a las asambleas provinciales del Poder Popular y a los diputados a la Asamblea Nacional, máximos órganos legislativos en sus respectivos niveles en Cuba.

El proceso de elecciones generales comenzó en el país el pasado mes de octubre con la propuesta de candidatos por la población, sin la mediación de ningún partido político, a delegados de circunscripciones para integrar la Asamblea Municipal del Poder Popular, reuniones después de las cuales se celebraron los comicios a ese nivel, en la cual resultaron electos en primera vuelta los que contaron con más del 50 % de los votos y los que no, concurrieron a segundos sufragios para conformar ese órgano a dicha instancia.

El hecho de que en las asambleas a los distintos niveles estén representados todos los segmentos de nuestra sociedad obedece al capitulo 3 de la Constitución cubana el cual refrenda “que en la República de Cuba la soberanía reside en el pueblo del cual dimana todo el poder del Estado. Ese poder es ejercido directamente por medio de las asambleas del Poder Popular”.

El carácter participativo que tiene la democracia en la Isla la diferencia de otros sistemas parlamentarios o presidenciales que se llevan adelante en otros países del llamado Primer Mundo, signado por la representatividad.

El pasado domingo 4 de marzo, alrededor de 200 000 autoridades electorales participaron en la prueba dinámica que permitió corroborar en toda la nación el funcionamiento de las estructuras y la disponibilidad de los medios que garanticen las condiciones necesarias para que los electores puedan emitir su voto secreto en las urnas este 11 de marzo, que en vez de soldados tendrán como custodios a niños y adolescentes pertenecientes a la Organización de Pioneros José Martí.

Ausentes las ruidosas campañas y las fanfarrias que caracterizan los procesos electorales en otros países y ausentes también las diatribas y ofensas que intercambian los candidatos de los distintos partidos en su afán de denigrar al oponente y captar el favor de la población, los aspirantes a un escaño en el Parlamento cubano o a un puesto en sus asambleas provinciales, después de ser nominados por las Comisiones de Candidaturas compuestas por representantes de nuestra sociedad civil, no por los bienes que poseen, sino por sus méritos, quienes han empleado su tiempo en dialogar e identificarse con los distintos grupos poblacionales, tanto en centros laborales, estudiantiles y otros, con el fin de contactar la realidad que lo rodea y con conocimiento de causa trabajar con dedicación y abnegación desde sus respectivas posiciones para encontrarle solución a las variadas problemáticas que tienen los electores de las diferentes comunidades.

Cuando el domingo los cubanos, que solo tienen el deber patriótico y revolucionario —porque otro factor no los obliga— de concurrir a los a los 24 000 colegios electorales de su área y 143 especiales para centros hospitalarios, terminales de transporte y otros lugares de concurrencia masiva, a depositar su voto para elegir los 605 diputados al Parlamento, la mayoría mujeres y una buena cantidad de jóvenes, y los 1 265 delegados a las asambleas provinciales, estaremos dando al mundo una prueba contundente de la unidad y la firmeza con que estamos dispuestos a defender los pilares sociales, políticos e ideológicos del socialismo próspero y sostenible que estamos construyendo.

Electos tanto diputados como miembros de las asambleas provinciales y nacional, quedarán constituidas como tales el próximo 19 de abril dichos órganos legislativos, significativa fecha que marca la victoria revolucionaria sobre los mercenarios que invadieron la Isla por Playa Girón en 1961.

Cumplido ese importante paso institucional, los parlamentarios elegirán mediante el voto secreto y directo a los integrantes del Consejo de Estado y estos a su vez en una nueva votación elegirán al presidente de la República Socialista de Cuba, solo que en esta ocasión el diputado Raúl Castro Ruz no estará como aspirante a la primera magistratura del país, como él anunciara oportunamente, por lo que será otro parlamentario quien ocupe ese cargo.

Si alguna ausencia notaríamos en la masiva concurrencia a las urnas este 11 de marzo, es que el Líder Histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, no concurrirá físicamente a su colegio a depositar su voto, como lo hizo en todos estos procesos electorales anteriores, pero lo haremos nosotros, los millones de sus compatriotas para los que conquistó con su obra en vida y con su legado después de su partida a la inmortalidad, ese derecho a elegir y ser elegido que tenemos todos los cubanos en nuestra democracia participativa, a la que nunca renunciaremos.