CAMAGÜEY.- Unas 33 mil muertes anualmente por armas de fuego podrían bastar para sensibilizar al más reacio de los congresistas norteamericanos para decidirse a aprobar una legislación que endurezca la adquisición de dichas armas por los ciudadanos de ese país, que hasta ahora las vienen adquiriendo prácticamente sin requisito alguno.

Para justificar este acceso a las armas de fuego, se patentiza como un derecho constitucional de cada estadounidense para defenderse, y el cínico argumento de que “no son las armas quienes causan la víctimas, sino el que las usa”, por ello el Congreso de los Estados Unidos se niega a restringir su adquisición, porque esto sería violar una prerrogativa individual de cada habitante de la nación norteña.

Por esta sin razón es que Stephen Paddock, haciendo uso de su derecho individual acaba de realizar la mayor matanza registrada en los anales de los tiroteos en Estados Unidos al asesinar, no tiene otro nombre, nada menos que a 63 personas que disfrutaban de un concierto en la ciudad de Las Vegas.

Como se dio a conocer oportunamente, este ciudadano se posesionó en el piso 32 del hotel Mandalay Bay, ubicado en la avenida Central Strip y comenzó a disparar con un fusil automático hacia la multitud que asistía a la actuación de su última noche del festival de música country y además de los 59 muertos iniciales hirió a más de 400, muchos de ellos de gravedad al punto que otros 4 fallecieron posteriormente.

Según informó la policía, Paddock se suicidó pero en la habitación que ocupaba se encontraron más de 18 armas de fuego, una buena parte de fusiles automáticos, por lo que se presume que en unos intervalos de 10 o 15 minutos pudo hacer tantos disparos que ocasionaron las citadas víctimas.

Nevada, donde se encuentra enclavada la ciudad de Las Vegas, es uno de los estados norteamericanos donde existen más facilidades para la adquisición de las armas pues a los 28 años de edad se pueden adquirir fusiles automáticos y a los 21 pistolas cortas, sin que haya límites en cuanto al número de posesión de estas, por lo que no es raro que Paddock tuviese en su casa 33 de ellas y unas 200 balas.

Lo más doloroso de estas víctimas de las armas de fuego en los Estados Unidos es que de esas 33 mil anuales que fallecen, 2 228 son niños que resultan muertos o heridos en las balaceras, mientras que según las cifras estadísticas en lo que va del año 2017, hasta octubre en los Estados unidos se habían producido más de 46 mil incidentes armados con 11 mil 6 52 personas muertas.

Como se recordará, de los tiroteos además de ser este último el más mortífero, el de la ciudad Orlando, en junio del 2016, en una discoteca de gay, dejó 49 muertos y unos 50 heridos.

Sin embargo, nada altera la conciencia ciudadana de los estadounidenses porque cada vez que se produce un incidente de esta naturaleza las opiniones en relación con la necesidad de controlar el uso de las armas salen a relucir y hasta el presidente Donald Trump es capaz de enviar condolencias a los familiares de las víctimas, pero todo parece quedarse a las puertas del Congreso, cuando los lobbies armamentistas de la poderosa Asociación Nacional del Rifle comienzan a trabajar.

Todavía se recuerda que en ocasión de que un hombre abrió fuego contra unos congresistas a las puertas de su sede, hiriendo de gravedad a uno de ellos, la solución propuesta, como medida de protección es que los legisladores concurrieran armados a desarrollar su trabajo.

Así va la lucha contra la posesión de armas de fuego en los Estados Unidos donde se calcula que existan en manos de sus ciudadanos más de 300 millones de estos mortíferos instrumentos de muerte y dolor.