Al intervenir ante profesores y estudiantes de la Academia Diplomática de Moscú, en una primera intervención tras las conversaciones que el presidente ruso, Vladimir Putin, y él sostuvieron aquí la víspera con el jefe de la diplomacia norteamericana, John Kerry, Lavrov recordó que en solitario no puede resolverse ni el más pequeño problema en serio.

Su referencia a que existen "numerosos ejemplos recientes", sin mencionar nombres, fue una evocación ante los estudiosos de las relaciones internacionales a las agresiones de Washington y sus aliados contra Iraq, Libia y Siria hasta el 30 de septiembre de 2015, fecha en que la aviación rusa entró en acción en ese país árabe.

Antecedido de recientes atentados terroristas que provocaron 31 muertos y unos 300 heridos en Bruselas, capital de Bélgica, la Unión Europea y sede de la Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN), Kerry concluyó ayer una visita de 48 horas a Moscú.

Tras sus pláticas y de la reunión del visitante con Putin, Lavrov subrayó que los objetivos de ambas partes en la batalla contra los terroristas se extienden al Medio Oriente y el norte de África.

Informó en rueda de prensa conjunta, que en las conversaciones Moscú y Washington coincidieron en seguir coordinando acciones para prolongar el régimen de cese el fuego en el territorio sirio.

Lavrov precisó que los objetivos principales del Kremlin y la Casa Blanca en ese país son impedir el uso de armas no convencionales, facilitar el acceso humanitario a los necesitados y adoptar medidas adicionales para liberar a los prisioneros de guerra.

Según el canciller, lo más importante del entendimiento logrado en las pláticas con su huésped es el propósito de activar esfuerzos para avanzar en el proceso político en Siria, el cual debe concluir con un acuerdo que alcancen los ciudadanos de esa nación árabe.

Dijo durante la transmisión en directo por el canal Rossiya 24 que para hacer realidad el objetivo anterior resultan cruciales las negociaciones directas en Ginebra entre el Gobierno y los representantes de toda la oposición.

Las reuniones de Kerry en Moscú abarcaron otros asuntos cruciales de la agenda internacional como la situación de tensión en la península coreana por las contradicciones entre Pyongyang y las fuerzas del Pentágono desplegadas en Corea del Sur.

Al criticar recientes ensayos nucleares y misilísticos de Corea del Norte, Lavrov fue enfático al advertir que esas pruebas no pueden servir de pretexto para aumentar la actividad castrense de Estados Unidos en la región.

Por su parte, en un cambio de la posición mantenida por Washington hasta la entrada en operaciones en Siria de las Fuerzas Aeroespaciales rusas el 30 de septiembre último, Kerry consideró necesaria la colaboración con Moscú para enfrentar la "crisis de escala sin precedentes" que encara el mundo.

Evocó la colaboración de la Unión Soviética y Estados Unidos durante la Gran Guerra Patria (1941-1945), lo cual reconoció fue una contribución decisiva a la lucha contra el fascismo y que costó a Rusia, según expresó, "30 millones de personas".

Si podemos mostrar un compromiso común con la lucha contra la barbarie extremista, podremos hacer una importante contribución a la historia, creo que eso tendría que convertirse en la base de nuestros esfuerzos comunes, afirmó el Secretario de Estado en la entrevista transmitida por Rossiya 24.

Una evaluación objetiva de la visita realizó el director del Centro de Investigaciones Políticas-Militares del Instituto de Estados Unidos y Canadá de la Academia de Ciencias de Rusia, Vladimir Batiuk, quien calificó de constructivo el diálogo, pero subrayó que es temprano para esperar algún giro.

Ambas partes esperaban solo avanzar en aquellas áreas donde había una cooperación, pero no existían expectativas sobre saldos concretos, opinó el experto.

Descartó Batiuk un salto cualitativo en las relaciones durante la actual administración de la Casa Blanca porque el presidente Barack Obama permanecerá solo unos meses más en el poder.

Otra razón, advirtió, es la base ideológica de la política exterior de Washington, que no solo se esfuerza por fortalecer sus posiciones en el mundo, sino por cambiar las de sus adversarios por un modelo a imagen y semejanza de Estados Unidos, lo cual resulta inadmisible para la parte rusa.

Batiuk recordó cómo Kerry se refirió ante la prensa a Estados Unidos y Rusia como "dos poderosas potencias", expresión que refleja un cambio respecto al punto de vista de Obama, quien públicamente relegó a Moscú a un segundo plano al calificarlo de "potencia regional".

Explicó el investigador que Rusia demostró ser un pilar global en la lucha contra el terrorismo en Siria y también en el arreglo de la crisis provocada por Occidente en torno al programa nuclear iraní.

Igual sucede ahora con los ensayos nucleares y misilísticos de Corea del Norte, un problema que Washington necesita resolver en forma negociada, y no puede lograrlo sin el concurso de Moscú, concluyó el académico.

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