CAMAGÜEY.- A pesar de la “marea verde” que llenó las calles argentinas y del amplio apoyo internacional a esa campaña por la vida; a pesar de que Cristina Fernández, senadora y expresidenta, mencionó los más de 500 000 abortos ilegales que ocurren cada año y que el ministro de Salud, Adolfo Rubintein, señaló que en 2016 hubo 43 defunciones maternas en Buenos Aires por esa causa, ayer el Senado argentino rechazó el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Pesó más para el voto la otra campaña, la de los pañuelos azules,  el estigma que obliga a las féminas a ser madres y 38 de los 72 legisladores votaron en contra. El proyecto de ley, que había sido aprobado por la Cámara de Diputados el 14 de junio, tendrá que esperar un año más para ser presentado nuevamente y mientras continuará tipificado como delito contra la vida en el Código Penal de esa nación.

Ganamos”, dice, sin embargo, la periodista Mariana Carbajal en pagina12.com.ar , reconociendo las victorias de un movimiento que no se detendrá en su reclamo de un aborto legal, seguro y gratuito en Argentina.

...“Ganamos, porque el aborto dejó de ser un tabú y salió del closet y se despenalizó socialmente. Ganamos, porque las madres y las abuelas les contaron a sus hijas y nietas sobre sus abortos, porque las adolescentes llevaron el debate a sus hogares y a las escuelas. Ganamos, porque el mundo nos miró y descubrió que en la Argentina las mujeres todavía no tenemos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y quedamos vergonzosamente expuestos como un país donde todavía no gozamos de ciudadanía plena. (...) Los votos que faltaron para despenalizar y legalizar el aborto no son más que una piedra en el camino. No fue ayer. Será mañana.”