HANOI.- Coincidiendo hoy con el Día Internacional del Libro, Vietnam cerró las actividades que cada año consagra a ese, el soporte por excelencia del saber humano.

Desde el miércoles último, todos los principales pueblos y ciudades del país saludaron con exposiciones-venta y otras iniciativas el Día Nacional del Libro, que siempre antecede en algunas fechas a la celebración mundial.

Esas jornadas convirtieron a Vietnam en una inmensa biblioteca a la que acudieron, ávidos de información y conocimientos, intelectuales y obreros, miembros de las 54 minorías étnicas, budistas, católicos, ateos y todos cuantos escriben y leen en este país.

Desde el 2014 la nación indochina libra esta bien respondida convocatoria para recordar que el 21 de abril de 1927, por primera vez en vietnamita y por impresores vietnamitas, se publicó el título Duong Kach Menh (El camino revolucionario), escrito por el artífice de la independencia nacional, Ho Chi Minh.

Ya en su quinto año, este se ha convertido en un evento cultural que promueve el hábito de la lectura en la comunidad, y contribuye a llevar los libros hasta las localidades y zonas más remotas para enriquecer espiritualmente a todos los ciudadanos del país.

En Hanoi, la celebraciones tuvieron lugar en el céntrico parque Thong Nhat (o de la Reunificación), junto a uno de los mayores lagos de la ciudad, con la presentación en un centenar de stands de unos 50 000 títulos de diferentes temas y géneros y facturados por unas 80 casas editoriales.

Como en otros lugares, la cita en la capital incluyó intercambios entre autores y lectores, presentaciones de textos populares, inéditos o de alto valor e interés público, charlas, juegos, concursos de pintura y sorteos de libros.

Una de las cosas más llamativas de esta gigantesca feria es su fidelidad al lema que lo identificó: Libros en familia.

Prensa Latina fue testigo de la desbordada afluencia de padres y madres que llevaban de la mano a los más pequeños del hogar, cuando no cargados o en coches debido a su corta edad.

Fuera de toda propaganda, es verdad lo que dicen los organizadores: estas actividades promueven la lectura en la población, elevan la conciencia pública sobre la importancia de los libros como fuente de conocimiento y como forma de desarrollar el pensamiento y la personalidad desde las edades más tempranas.

El niño crece con el libro. El país también. Otro camino revolucionario que marcó el tío Ho, ahora empedrado de imágenes que hablan por sí solas.