Los medios de prensa lo mismo recogen opiniones de adentro de la Isla de personas inconformes porque según ellos al mandatario de la Casa Blanca había que recibirlo en el aeropuerto con bombo y platillo: la naturaleza, sin embargo, mostró su agravio –lloró el celeste- por la persistencia del bloqueo, pero esa tarde noche dominical estaba en el programa presidencial que Obama con su familia, recorriera la Habana Vieja como lo hizo y hasta en la calle San Rafael, entró al Paladar San Cristobal, de un cubano “emprendedor” según sus palabras.

Las versiones llegadas de distintas partes del planeta son diversas como las relaciones de ambos países que tratan de conciliar cosas comunes y no divergencias. Unos saludan el desafío valiente del primer gobernante USA que llega a la cuna de la Revolución para conversar, dialogar e intercambiar posibles acuerdos con Raúl Castro Ruz, hermano del Comandante en Jefe Fidel, líder de un proceso que ha soportado y derrotado todo tipo de presiones y agresiones impuestas por diferentes administraciones precedentes de los Estados Unidos.

Otros escépticos, opinan que nada va a cambiar y los que confían en un futuro mejor, apoyan ese crédito en el respeto recíproco, pero siempre exigiendo la devolución  del suelo cubano de la base y el desmontaje del bloqueo.

En los mensajes que pululan en las redes sociales, blog,  páginas Web…hay de todo: odio por parte de los acérrimos enemigos de Cuba con sede en Miami y en otras locaciones fuera de fronteras como los ataques de la  congresista Ileana Ross-Lethinen, que critica cada medida de Obama que se aproxime a Cuba.

 Ted Cruz y Donald Trump, republicanos aspirantes por ese partido político a la silla presidencial de la Casa Blanca, ni hablar. Trump, vociferó que él quiere la  cárcel de la Base Naval llena de “malos”,  o sea de presos para torturar.

A los que el domingo querían ver al presidente cubano Raúl Castro recibir a Barack Obama en el aeropuerto y no se conformaron con la cálida acogida ofrecida por el canciller Bruno Rodríguez, su comitiva y el pueblo de las calles de La Habana Vieja, pese a la conocidas extremas medidas de seguridad que acompañan al presidente, el lunes pudieron complacer sus expectativas al ver la  cobertura del primer día oficial de la visita,  el recibimiento e intercambio con Raúl del primer gobernante estadounidense que llega a la Isla en los últimos 88 años.

Hoy en el estadio de pelota del Latino, Obama, podrá gritar ¡que bolá!, confundirse con la gente y recorrer toda La Habana sin el mínimo temor a nada porque en este pueblo inteligente, valiente y altruista no hay rencor y mucho menos hay racismo, ese flagelo de los derechos humanos que allá en su país  cobra tantas vidas jóvenes y no pasa nada.

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