En coincidencia con esta fecha tan especial, esa ciudadana de origen ruso, cuyo nombre traducido al Español significa Amor, acudió al majestuoso templo de cúpulas doradas ubicado en la habanera Avenida del Puerto para escuchar la palabra del Primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Asentada en Cuba desde hace 35 años y de formación ortodoxa, Fenina aseguró a esta agencia que vivió los momentos en que Kirill viajó a La Habana como Metropolita de Smolensk y Kaliningrado.

Recuerda que asistió a la ceremonia simbólica de la puesta de la primera piedra del templo ortodoxo ruso, en 2004, acto bendecido por Kirill, entonces presidente del Departamento de Relaciones Eclesiásticas Exteriores del Patriarcado de Moscú.

También fue testigo, cuatro años más tarde, de la Divina Liturgia oficiada por el líder religioso, para consagrarla Catedral Ortodoxa Rusa Nuestra Señora de Kazán.

Pero Fenina valora este día como emocionante e inolvidable, porque tiene la dicha de volver a ver a Kirill en este país, ahora como Primado.

También aprovecha la oportunidad para hablar de la reunión de Su Santidad Kirill y el Papa Francisco, el viernes último, durante el cual se escribió una nueva página en las relaciones entre la Iglesia Ortodoxa Rusa y Católica, distanciadas desde hacía un milenio.

Un encuentro sumamente importante para la unión de los cristianos del mundo por la paz; todo lo bueno saldrá de ahí, no solo para nosotros, sino para quienes profesan otras religiones, expresó.

Mientras una representación de la comunidad rusa en Cuba, así como también otros invitados, acudieron al interior del templo bizantino, otros espectadores se congregaron en sus alrededores para ver llegar al Patriarca ruso.
Pablo Aguilera, quien permaneció en las afueras de la Catedral Ortodoxa junto a su hermano hasta que se le dio la bienvenida al Primado Kirill, destacó los vínculos que deben existir entre todos los cristianos, sean católicos u ortodoxos.

Se definió ateo, pero reconoció la pluralidad y el respeto a las religiones en Cuba, escogida por el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y el Patriarca de Moscú y de Toda Rusia como honrosa sede para establecer un diálogo de “hermandad  y conciliación”.

Con la Divina Liturgia concluyó Kirill su amplio programa oficial en Cuba, desde donde partirá hacia Paraguay y posteriormente a Brasil, para culminar su gira por Latinoamérica.