La tuberculosis (TB) constituye una enfermedad casi olvidada para muchos cubanos, quienes consideran lejana la posibilidad de contraerla, debido a los esfuerzos y resultados del Sistema de Salud nacional en el propósito de erradicarla, pero ella sigue ahí y provoca severos daños a quienes la sufren.

Sitios digitales refieren que las bacterias causantes de la tuberculosis se liberan cuando una persona enferma tose, estornuda, habla o canta, pues se transmiten de un individuo a otro por el aire y casi siempre afecta los pulmones.

Quienes la padecen tienen de forma frecuente una tos intensa, en ocasiones con sangre y dolor en el pecho, además de debilidad, cansancio, pérdida de peso, falta de apetito, escalofríos, fiebre y sudoraciones en las noches.

José Antonio Rodríguez Montalvo, especialista en Higiene y Epidemiología, refirió a la Agencia Cubana de Noticias que también se puede padecer la infección de tuberculosis latente, que es cuando las personas inhalan las bacterias y el organismo las combate para impedir su multiplicación, esos casos no presentan síntomas ni transmiten la enfermedad.

La gran mayoría de los tuberculosos puede curarse si los medicamentos se suministran y se toman correctamente, por esa razón es necesario buscar ayuda médica aunque se presenten los síntomas de forma leve.

Cuba es uno de los países con menor tasa de infección de la dolencia en América Latina, y se pretende erradicar la afección respiratoria mediante programas de control, prevención y tratamientos a los grupos vulnerables, así como el trabajo conjunto entre las instituciones de Salud y las comunidades.

La TB es una enfermedad curable y prevenible pero para evitarla se requiere de un estilo de vida saludable. También se recomienda ventilar las habitaciones, permitir el acceso de la luz solar, consumir alimentos sanos de forma balanceada y practicar ejercicios físicos sobre todo al aire libre.

Rodríguez Montalvo señaló que durante los años 2015 y 2016, la incidencia de la TB en la provincia se comportó por encima de seis por cada cien mil habitantes, tasa media del país.

El especialista en Higiene y Epidemiología dijo que una de las condiciones propicias para contraer el bacilo es tener el sistema inmunitario dañado, como ocurre en casos de infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana, malnutrición, diabetes, o en quienes consumen tabaco.

Rodríguez Montalvo destacó que el Programa de vigilancia y control de la tuberculosis en Cuba realiza un trabajo intensivo desde las instituciones primarias de salud, sobre todo en los consultorios del médico y la enfermera de la familia, donde se efectúan pesquisas y la vigilancia a los grupos vulnerables.

Agregó que el Estado cubano destina de forma gratuita los recursos necesarios para siete meses de tratamiento supervisado a las personas infectadas con TB, y señaló que a pesar de eso persisten las conductas inadecuadas en algunos enfermos, quienes se resisten a realizar de forma disciplinada el proceso de recuperación.